GROVER FURR; Stalin y la lucha por la reforma democrática

Stalin y la lucha por la reforma democrática

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GROVER FURR

Universidad Estatal de Montclair, Nueva Jersey

Traducido y difundido por:

Primera Parte

 

Capítulo 1º

 

Introducción

 Este artículo destaca los intentos de José Stalin, desde los años 30 hasta su muerte, para democratizar el gobierno de la Unión Soviética.

 Esta afirmación, y el artículo, sorprenderá a muchos, y escandalizará a algunos. De hecho, mi sorpresa ante los resultados de esta investigación me llevó a escribir este artículo. He sospechado durante mucho tiempo que la versión tipo “guerra fría” de la historia soviética tenía serios agujeros. Pero así todo, no estaba preparado para la magnitud de las falsedades de las que he tenido conocimiento.

 Esta historia es bien conocida en Rusia, en donde el respeto e incluso la admiración de Stalin es común. Yuri Zhukov, el principal historiador ruso que avanzó el paradigma de “Stalin, demócrata“, y cuyos trabajos son la mas importante fuente individual aun cuando no la única para este artículo, es una figura principal, relacionada con la Academia de Ciencias. Sus trabajos son ampliamente conocidos.

 Sin embargo, esta historia, y los hechos que la apoyan, son virtualmente desconocidos fuera de Rusia, en donde el paradigma de la Guerra Fría “Stalin, malvado” domina tanto lo publicado que los trabajos aquí citados aún están escasamente nombrados.

Por ello, muchas de las fuentes secundarias usadas en el artículo, así como las fuentes secundarias, desde luego, sólo son accesibles en la lengua rusa.

 Este artículo no solamente informa a los lectores de nuevos hechos, y de sus interpretaciones sobre la historia de la U.R.S.S. Es más bien un intento de llevar a los lectores no-rusos el resultado de nuevas investigaciones, basadas en los archivos soviéticos, sobre el periodo de Stalin y sobre el mismo Stalin. Los hechos discutidos en el mismo son compatibles con determinado rango de paradigmas históricos soviéticos, en la medida en que ayudan a desechar un determinado número de otras interpretaciones. Serán inaceptables por completo (e incluso escandalosos) para aquellos cuyas perspectivas políticas e históricas se basan en unas nociones erróneas y basadas en la Guerra Fría sobre el “totalitarismo” soviético y el “terror” estalinista.

 La interpretación kruscheviana de Stalin como un ser hambriento de poder, traidor al legado de Lenin, se creó para que se ajustara a las necesidades de la nomenklatura del Partido Comunista en los años 50. Pero enseña parecidos muy cercanos y comparte muchas premisas con el discurso canónico sobre Stalin heredado de la Guerra Fría, que estuvo al servicio del deseo de las elites capitalistas de presentar las luchas por el comunismo, o cualquier lucha de la clase obrera por el poder, como un camino que dirige necesariamente a algún tipo de horror.

 Se ajusta también a la necesidad del troskismo de argumentar que la derrota de Trotsky, el “revolucionario auténtico“, sólo pudo venir de la mano de un dictador que, se supone, violó cada uno de los principios por los que lucho la Revolución. Kruschevistas, anti-comunistas de la Guerra Fría, y los paradigmas trostkistas sobre la historia soviética son similares en su dependencia de una demonización de Stalin, de su liderazgo, y de la URSS durante su mandato.

 La visión sobre Stalin presentada en este ensayo es compatible con otros paradigmas históricos contradictorios. Las interpretaciones comunistas anti-revisionistas y post-maoístas de la historia soviética contemplan a Stalin como un heredero lógico y creativo del legado de Lenin, si bien fracasado en ciertos aspectos. Igualmente muchos nacionalistas rusos, que difícilmente aprobarían los logros de Stalin en tanto comunista, le respetan como el responsable de convertir a Rusia en una potencia industrial y militar. Stalin es para todos ellos una figura esencial, si bien en formas muy distintas.

 Este trabajo no intenta “rehabilitar” a Stalin. Estoy de acuerdo con Yuri Zhukov cuando escribe:

Debo sinceramente decir que me opongo a la rehabilitación de Stalin, porque me opongo a las rehabilitaciones en general. Nada ni nadie en la historia debe de ser rehabilitado, sino que debemos descubrir la verdad, y decirla. Sin embargo, desde los tiempos de Kruschev las únicas víctimas de las represiones de Stalin de las que habremos oído hablar son aquellos que tomaron parte en ellas, o que las facilitaron, y quien no se opuso a ellas“. (Zhukov, KP Nov. 21 02)

Tampoco deseo yo sugerir que, en el caso de que Stalin hubiera conseguido todas las metas, los muchos y variados problemas de la construcción del socialismo y del comunismo hubieran sido resueltos.

 A lo largo del periodo que este ensayo analiza, el liderazgo de Stalin se preocupó no solo de potenciar la democracia en el gobierno del estado, sino de favorecer también la democracia interna en el Partido. Este punto, importante y relacionado, requiere un estudio por separado, y no es el punto central de este ensayo. A pesar de que el concepto de “democracia” es conocido, pudiera tener un significado diferente en el contexto de un partido guiado por el centralismo democrático, formado por miembros voluntarios, que en el contexto de un gran estado de ciudadanos en el cual no pueden darse por supuestas bases de consenso político.

 Este artículo se ha basado en fuentes de primera mano siempre que ha sido posible. Pero descansa mas sólidamente en los trabajos académicos de historiadores rusos que tienen acceso a documentos no publicados, ó muy recientemente publicados, de los archivos soviéticos. Muchos documentos soviéticos de gran importancia solo son accesibles a académicos con acceso privilegiado. Muchos otros permanecen completamente secuestrados y “clasificados”, incluyendo mucho del archivo personal de Stalin, los materiales pre-judiciales de investigación de los procesos de Moscú de 1936-1938, los materiales de investigación sobre el affaire Tukhachevskii de 1937, y muchos otros.

 Yuri Zhukov describe la situación archivística de la siguiente manera:

Con el principio de la perestroika, uno de cuyos slogans era glasnost… el archivo del Kremlin, antes cerrado a los investigadores, se liquidó. Sus contenidos empezaron a ser trasladados [a varios archivos públicos G.F.]. Este proceso comenzó, pero no se completó. Sin ninguna publicidad o explicación de ningún tipo, en 1996 los materiales más importantes y esenciales fueron reclasificados otra vez, escondidos en el archivo del Presidente de la Federación Rusa. Pronto quedaron claras las razones para esta operación a escondidas: permitió la resurrección de uno de los dos viejos y lamentables mitos (6).

Zhukov se refiere con esto a “Stalin el malvado” y “Stalin el gran líder”. Solo el primero de estos mitos es familiar a los lectores de la historiografía occidental y anti-comunista. Pero ambas escuelas están bien representadas en Rusia y la Comunidad de Estados Independientes.

 Uno de los libros de Zhukov, base de mucho contenido de este artículo, se titula Inoy Stalin “Un Stalin diferente”, “diferente” de los mitos, más cerca de la verdad, basado en los recientemente documentos de archivo desclasificados. Su cubierta presenta una fotografía de Stalin y frente a ella, la misma fotografía en negativo: su opuesto. Solo en raras ocasiones usa Zhukov fuentes de segunda mano. En su mayoría cita documentos de archivo no publicados, o recientemente desclasificados y publicados. El cuadro que describe de la política del Politburo de 1934 a 1938 es muy diferente de todo aquello que tenga que ver con los mitos que rechaza.

 Zhukov acaba su Introducción con estas palabras:

“No alardeo de haber dado final a la tarea, o de incontrovertibilidad. Intento solo una tarea, evitar puntos de vista preconcebidos, evitar los dos mitos; intentar reconstruir el pasado, una vez muy conocido, pero ahora olvidado intencionalmente, deliberadamente no nombrado, ignorado por todos.”

Siguiendo a Zhukov, este artículo también intenta mantenerse al margen de ambos mitos.

 Bajo estas condiciones cualquier conclusión debe quedar como un intento. He probado a usar de una manera sensata todos los materiales, ya fueran de primera mano o secundarios. A fin de procurar no interrumpir el texto he colocado las fuentes de referencia al final de cada párrafo. He utilizado las clásicas notas numeradas a pié de página cuando he creído que se necesitaban notas mas largas y aclaratorias.

 La investigación que este artículo resume tiene importantes consecuencias para aquellos de nosotros que queremos llevar adelante un análisis de clase de la historia, incluyendo la historia de la Unión Soviética.

 Uno de los mejores investigadores norteamercianos del periodo de Stalin en la URSS, J. Arch Getty, ha denominado la investigación histórica realizada durante el periodo de la Guerra Fria “productos propagandísticos“, “investigación” que no merece ni la crítica ni la corrección de algunas de sus partes, pero que debe de ser hecha de nuevo desde el principio (4). Coincido con Getty, pero debiera añadirse que esta investigación tendenciosa, “política” y deshonesta se sigue produciendo hoy en día.

 El paradigma Guerra Fría-Khruschevita ha sido el punto de vista dominante de la historia de los “años de Stalin”. La investigación que tratamos aquí puede ayudar a una aclaración de la materia, “un principio desde el mismo principio”. La verdad que al final surge tendrá también un gran significado para el proyecto marxista de comprender el mundo para cambiarlo, de la construcción de una sociedad sin clases de justicia económica y social.

 En la sección final del ensayo he subrayado algunas áreas para posterior investigación sugerida por los resultados del artículo.

Una nueva Constitución

 En Diciembre de 1936 el 8º Congreso Extraordinario de los Soviets aprobó el borrador de la nueva constitución soviética. Convocó una votación secreta y unas elecciones abiertas. (Zhukov, Inoy 307-9)

 Se admitieron candidatos no solo del Partido Bolchevique -denominado entonces Partido Comunista de la Unión (bolchevique)- sino también de otros grupos de ciudadanos, basados en la residencia, afiliación (tales como grupos religiosos), u organizaciones de empresa. Esto nunca se llevó a cabo. Nunca hubo elecciones abiertas.

 Los aspectos democráticos de la Constitución se incluyeron ante la expresa insistencia de Joseph Stalin. Junto a sus más cercanos colaboradores en el Politburó del Partido Bolchevique, Stalin luchó tenazmente para mantener este proyecto (Getty, “State”). El, y ellos, cedieron sólo cuando se enfrentaron al rechazo total por parte del Comité Central del Partido, y ante el pánico que rodeó el descubrimiento de serias conspiraciones, en colaboración con el fascismo alemán y japonés para derrocar el gobierno soviético.

 En Enero de 1935 el Politburó asignó el trabajo de delinear los contenidos de una nueva constitución a Avel Ynukidze (6) quien, algunos meses mas tarde, volvió con una sugerencia de elecciones abiertas. Casi inmediatamente, el 25 de Enero de 1935, Stalin expresó su desacuerdo con la propuesta de Yenukidze, insistiendo en elecciones secretas (Zhukov, Inoy 116-21).

 Stalin hizo público este desacuerdo de una manera muy notoria en Marzo de 1936, durante una entrevista con el magnate de la prensa americana Roy Howard. Stalin declaró que la Constitución soviética que todas las votaciones serian secretas. El voto tendría una base de igualdad, teniendo el mismo valor el voto de un campesino que el de un obrero (7); una base territorial, como en Occidente, en vez de acuerdo con el status, como en la época zarista, o lugar de empleo.; y directo: todos los Soviets se elegirian por los ciudadanos, no por representantes indirectos. (Entrevista Stalin-Howard, Zhukov, Repressii” 5-6).

Stalin: “Adoptaremos probablemente nuestra nueva constitución a finales de este año. La comisión encargada de redactarla esta trabajando y terminará pronto su trabajo. Como ya se ha anunciado, de acuerdo con la nueva constitución, el sufragio será universal, igual, directo y secreto“. (Entrevista Stalin-Howard 13).

 Y lo más importante es que Stalin declaró que en todas las elecciones participarían diferentes fuerzas políticas:

“Usted ahora está confundido por el hecho de que solo un partido se presentará a las elecciones. Y no puede ver como una contienda electoral puede tener lugar en estas condiciones. Evidentemente, los candidatos serán presentados no solo por el Partido Comunista, sino por toda clase de organizaciones públicas, ajenas al Partido. Y tenemos centenares de ellas. No tenemos partidos en liza más que en la medida en que tenemos una clase capitalista en lucha con una clase trabajadora que es explotada por los capitalistas. Nuestra sociedad consiste exclusivamente de trabajadores libres del campo y de la ciudad; trabajadores, campesinos e intelectuales. Cada una de estas capas tienen sus especiales intereses y los expresan a través de las numerosas organizaciones que existen.” (13-14)

Diferentes organizaciones ciudadanas presentarían candidatos que competirían con los candidatos del Partido Comunista. Stalin declaró a Howard que los ciudadanos tacharían los nombres de todos los candidatos excepto de aquellos a quienes votaran.

 También apoyó la importancia de unas elecciones en competencia para luchar contra la burocracia:

“Usted podría pensar que no se darán elecciones. Pero las habrá, y preveo campañas muy movidas. No son pocas las instituciones en nuestro país que funcionan mal. Se dan casos en que este o aquel gobierno local no son capaces de satisfacer esta o aquella de las variadas y crecientes necesidades de los trabajadores de la ciudad y del campo. ¿Ha construido una buena escuela o no? ¿Ha mejorado las condiciones de vivienda? ¿Es usted un burócrata? ¿Ha contribuido usted a hacer más eficaz nuestro trabajo y nuestras vidas mas cultivadas? Así serán los criterios con los que millones de electores medirán lo adecuado de los candidatos, rechazarán los no aptos, suprimirán sus nombres de las listas de candidatos y favorecerán y elegirán a los mejores. Si, las campañas electorales serán reñidas, y girarán en torno a numerosos y agudos problemas, sobre todo de naturaleza práctica, de primera importancia para el pueblo. Nuestro nuevo sistema electoral reforzará todas las instituciones y organizaciones y las obligará a mejorar su trabajo. El sufragio universal, igualitario, directo y secreto será un látigo en manos del pueblo contra los órganos gubernamentales que funcionen mal. En mi opinión, la nueva constitución soviética será la constitución más democrática del mundo” (15).

 A partir de este punto, Stalin y los miembros del Politburó más cercanos a él, Vyacheslav Molotov y Andrei Zhadanov se declararon a favor de elecciones abiertas y secretas en todas las discusiones dentro del liderazgo del Partido. (Zhukov, Inoy, 207-10; Entrevista Stalin-Howard).

 Stalin también insistió en el hecho de que muchos ciudadanos soviéticos, que habían sido privados de sus derechos, los recuperarían. Esto incluía miembros de las clases explotadoras tales como terratenientes, y aquellos que habían luchado contra los bolcheviques durante la Guerra Civil de 1918-1921, los conocidos como “guardias blancos”, así como aquellos condenados por algunos crímenes (como hoy en día en los EEUU). Los grupos mas importantes y probablemente mas numerosos entre los lishentsy (“despojados”) fueron dos: los “kulaks”, los principales objetivos durante los movimientos por la colectivización, unos años antes, y los que habían violado la “ley de los tres oídos” (8) que habían robado propiedades estatales, a menudo cereal, a veces simplemente para evitar el hambre. (Zhukov, Inoy 187)

 Estas reformas electorales hubieran sido innecesarias, excepto si la dirección estalinista quería cambiar los modos en que era gobernada la Unión Soviética. Lo que perseguían era sacar al Partido Comunista de la dirección directa de la Unión Soviética.

 Durante la Revolución Rusa y los críticos años que siguieron, la URSS había sido gobernada por una jerarquía electa de “soviets” (“consejos”), del nivel local hasta el nacional, con el Soviet Supremo como la sección legislativa, el Consejo de Comisarios del Pueblo como el ejecutivo, y el Secretario de este Consejo como cabeza del Estado. Pero en realidad, a todos los niveles, la elección de estos había estado en manos del Partido bolchevique. Hubo elecciones, pero el nombramiento directo por parte de los líderes del Partido, denominada “cooptación” era también habitual. Incluso las elecciones fueron controladas por el Partido, ya que nadie podía optar a presentarse a menos que contara con la aprobación de los dirigentes del Partido.

 Esto para los bolcheviques era lógico. Era la forma que la dictadura del proletariado tomaba en las condiciones históricas específicas en la Unión Soviética revolucionaria y post-revolucionaria. Bajo la Nueva Política Económica, o NEP, (9), el trabajo y las capacidades de los explotadores se necesitaron. Pero solamente en orden a ponerse al servicio de la dictadura del proletariado, del socialismo. No se permitió reconstruir las relaciones capitalistas mas allá de ciertos límites, ni recuperar poder político.

 Durante los años 20 y principios de los 30 el Partido bolchevique reclutó miembros entre la clase trabajadora de forma intensa. Hacia el fin de los años 20 la mayoría de los miembros del Partido eran trabajadores y un alto porcentaje de los trabajadores estaban en el Partido. Este reclutamiento masivo y los grandes proyectos de educación política tuvieron lugar simultáneamente a las tremendas tensiones del primer Plan quinquenal, la industrialización a marchas forzadas, y la colectivización en gran medida forzada de granjas individuales, a colectivas (kolkhoz) o soviéticas (sovkhoz). La dirección bolchevique fue tan sincera en su intento de proletarizar el Partido como exitosa en los resultados (Rigby, 167-8; 184; 199).

 Stalin y sus seguidores dentro del Politburó dieron determinados motivos para respaldar su voluntad de democratizar la Unión Soviética. Esas razones refuerzan la creencia de esa dirección de que un nuevo estado de socialismo se había alcanzado.

 La mayor parte de los campesinos estaban en granjas colectivas. Con un descenso mensual de granjas individuales, la dirección estalinista pensó que, objetivamente, los campesinos ya no constituían una clase socio-económica independiente. Los campesinos eran más parecidos que diferentes a los trabajadores.

 Stalin argumentaba que, con el rápido crecimiento de la industria soviética, y sobre todo con la clase obrera controlando el poder político a través del Partido bolchevique, la palabra “proletariado” ya no era adecuada. “Proletariado”, declaró Stalin, define la clase trabajadora bajo una explotación capitalista, o trabajando bajo relaciones capitalistas de producción, tales como las existentes durante los primeros doce años de la Unión Soviética, especialmente durante la NEP. Pero una vez abolida la explotación directa de los trabajadores por los capitalistas para beneficio, la clase trabajadora no debiera de ser llamada “proletariado”.

 Según este punto de vista, los explotadores de trabajo ajeno ya no existían. Los trabajadores, que ahora dirigían el país en su propio interés a través del Partido Bolchevique, no eran ya el clásico proletariado. Por tanto, la “dictadura del proletariado” ya no era un concepto pertinente. Esas condiciones nuevas suponían un nuevo tipo de estado. (Zhukov, Inoy, 231; 292; Stalin, “Borrador” 800-1).

Notas

1 La versión de León Trotsky de la historia soviética precedió a la de Khruschev, y se ensambla con esta última como una especie de versión “izquierdista”, a pesar de su falta de prestigio fuera de los círculos trotskistas. Tanto la versión trotskista como la khruchevista vierten una imagen extremadamente negativa de Stalin; el término “demonizar” no es ninguna exageración. Sobre Trotsky, ver McNeal.

2 El extendido uso del término “terror” para caracterizar el periodo de historia soviética desde más o menos mediados de 1937 hasta 1939-40 puede achacarse a una aceptación acrítica del tendencioso y poco fiable trabajo de 1973 “El Gran Terror”. El término es tan inexacto como polémico. Ver “Fear and Belief in the URSS’s Gran Terror: Response a Arrest, 1935-1939, Slavic Reviw 45 (1986), 213-214. Thurston replicó y criticó el intento de Conquest de defender el término en “On Desk-Bound Parochialism, Commonsense Perspectives, and Lousy Evidence: A Reply to Robert Conquest.” Slavic Review 45 (1986), 238-244. Ver también “Social Dimensions of Stalinist Rule: Humor and Terror in the USSR, 1935-1941.” de Thurston,”Social Dimensions of Stalinist Rule: Humor and Terror in the USSR, 1935-1941.” Journal of Social History 24, No. 3 (1991) 541-562; Life and Terror Ch. 5, 137-163.

3 El pensamiento marxista-leninista rechaza la “democracia representativa” capitalista por constituir esencialmente una cortina de humo para el control de las élites. Muchos pensadores políticos no-marxistas están de acuerdo con ello. Por ejemplo, ver Lewis H. Lapham (editor de Harper’s Magazine), “Lights, Camera, Democracy! On the conventions of a make-believe republic,” Harper’s Magazine, Agusto 1996, 33-38.

4 Citado por Yuri Zhukov “Zhupel Stalina”, Komsomolskaia Pravda Nov. 5 2002. El profesor Getty me ha confirmado esto en un e-mail.

5 El nombre del Partido fue cambiando en 1952 a Partido Comunista de la Unión Soviética.

6 Yenukidze, un viero revolucionario, paisano georgiano y amigo de Stalin, ocupo durante largo tiempo una posición preeminente en el Gobierno soviético, y nunca ha sido relacionado con ninguno de los grupos de oposición en los años 20. En esta época estaba al mando de la Guardia del Kremlin. Al cabo de unos pocos meses fue uno de los primeros en ser denunciado como miembro de un plan para un “golpe de mano” contra el liderazgo de Stalin. Zhukov (KP, 14 de Nov. 2002) indica que esto debió de ser especialmente irritante para Stalin.

7 La II Parte, Capítulo 3, Artículo 9 de la Constitución soviética de 1924, vigente en este momento, dio a los habitantes de las ciudades una elevadísima influencia social; un delegado soviético por cada 25.000 votantes urbanos, y un delegado por cada 125.000 votantes del campo. Esto estaba de acuerdo con el muy superior apoyo al socialismo por parte de los trabajadores, y con el concepto marxista del estado como dictadura del proletariado.

8 Esto, de hecho, no es una ley, sino “una decisión del Comité Ejecutivo, y el Consejo de Comisarios Populares”, y, por lo tanto, de las áreas legislativa y ejecutiva del gobierno. El hecho de que sea llamada “ley” incluso en el ámbito académico demuestra que la mayoría de los que se refieren a ella ni siquiera lo han leído. Está impreso en Tragediia Sovetskoy Derevni. Kollektivizatsiia I Raskulachivanie. Documenty I Materialy. 1927-1939. Tom 3. Konets 1930-1933 (Moscow: ROSSPEN, 2001), No. 160, pp. 453-4, y en Sobranie zakonov i rasporiazhenii Raboche-Krest’ianskogo Pravitel’stva SSSR, chast’ I, 1932, pp. 583-584. Mis agradecimientos al Dr. G•bor T. Rittersporn por esta última cita.

9 Para reconstruir la economía lo más rápidamente posible tras la devastación de la Guerra Civil y la consiguiente hambruna, los bolcheviques permitieron cierto florecimiento del capital y favorecieron ciertos negocios privados, siempre bajo el control gubernamental. Es lo que se denominó la Nueva Política Económica (NEP)

 

 

 

 

 

Capítulo 2 º

 

La lucha contra la burocracia

El liderazgo estalinista también estaba preocupado por el papel del Partido en este nuevo estadio del socialismo. El mismo Stalin planteó la lucha contra el “burocratismo” con gran fuerza desde una fecha tan temprana como su Informe al 17ª Congreso del Partido en Enero de 1934. (*10). Stalin, Molótof y otros denominaron al nuevo sistema electoral un “arma contra la burocratización”.

Los líderes del Partido controlaban el gobierno, tanto decidiendo quien entraba en los Soviets como ejerciendo diversas formas de fiscalización o revisión sobre lo que los ministerios hacían. Dirigiéndose al 7º Congreso de los Soviets el 6 Febrero de 1935, Molotov dijo que las elecciones secretas “golpearán con gran fuerza a los elementos burocráticos y les propinarán un util shock”. El informe de Yenukidze no recomendaba, ni indicaba, elecciones secretas ni la ampliación de los derechos civiles. (Stalin, Informe al 17º Congreso del P.C.; Zhukov, Inoy 124).

 Los ministros y sus gabinetes tenían que saber sobre los asuntos de los que se encargaban, si querían ser eficaces en la producción. Esto significaba educación, y también conocimientos técnicos en su campo. Pero los líderes del Partido a menudo hicieron sus carreras solamente mediante una ascensión por los escalones del Partido. No se necesitaba ningún conocimiento técnico para esta clase de ascenso. Más bien se requerían criterios políticos. Estos funcionarios del Partido ejercieron el control, pero les faltaban los conocimientos prácticos que en teoría les hubieran facilitado una buena supervisión. (Stalin-Howard Entrevista, Zhukov, Inoy, 305; Zhukov, “Represii” 6.

Esto es, en apariencia, lo que la dirección de Stalin entendía por “burocratismo”. A pesar de contemplarlo como algo peligroso -en lo que coincidían con toda la corriente marxista- no lo consideraban inevitable. Más bien pensaron que podría ser derrotado modificando el papel del Partido en una sociedad socialista.

El concepto de democracia que Stalin y sus seguidores en la dirección del Partido deseaban aplicar en la Unión Soviética incluía un cambio cualitativo en el papel del Partido bolchevique en el seno de la sociedad.

Aquellos documentos que fueron puestos a disposición de los investigadores nos permiten comprender que ya hacia el fin de la década de los 30 se llevaron a cabo algunos intentos de separación entre el Partido y el Estado, y de poner límites de una forma sustancial al papel del Partido en la vida del país. (Zhukov, Tayny 8)

Stalin y los suyos continuaron la lucha contra la oposición de otros elementos en el Partido bolchevique, resueltamente, pero con cada vez menos posibilidades de victoria, hasta la muerte de Stalin en 1953. La decisión de Lavrentii Beria de continuar esta lucha parece ser la auténtica causa de su muerte a manos de Khruschev y otros, bien en forma judicial, mediante un proceso basado en acusaciones inventadas en Diciembre de 1953 , o bien -como muchas pruebas sugieren- mediante el simple asesinato, en Junio de ese mismo año.

El Artículo 3 de la Constitución de 1936 manifiesta: “En la URSS todo el poder pertenece a los trabajadores de la ciudad y del campo, representado por los Soviets de Diputados Obreros”. El Partido Comunista se menciona en el Artículo 126 como ” la vanguardia de la clase obrera en la lucha por reforzar y desarrollar el sistema socialista, y es el núcleo dirigente de todas las organizaciones de trabajadores, tanto estatales como públicas”. En otras palabras, El Partido dirigía ‘organizaciones’, pero no los órganos legislativos o ejecutivos del Estado. (Constitución de 1936; Zhukov, Tayny 29-30).

Parece ser que Stalin creyó que una vez apartado el Partido del control directo sobre la sociedad, su papel debiera quedar limitado a la agitación y a la propaganda, y a la participación en la selección de cuadros. ¿Qué hubiera significado esto? Tal lo vez algo como lo siguiente.

– El Partido regresaría a su función esencial de ganar a la gente para los ideales del comunismo.

– Esto significaría el fin de las sinecuras y de los chollos, y la vuelta al estilo de trabajo duro y dedicación desprendida que caracterizó a los bolcheviques durante el zarismo, la Revolución y la Guerra Civil, el período de la NEP y el durísimo período de los planes de industrialización y colectivización. Durante estos períodos la militancia en el Partido, para la mayoría, significó trabajo duro y sacrificios, a menudo entre gente ajena al Partido, mucha de la cual era hostil a los bolcheviques. Era tarea necesaria para obtener una base real entre las masas. (Zhukov, KP Nov. 13 02; Mukhin, Ubiytvo).

Stalin insistía en que los comunistas tenían que ser gente acostumbrada al trabajo duro, cultos, capaces de hacer una contribución positiva a la producción y a la creación de la sociedad comunista. Así mismo Stalin fue un infatigable estudioso. (*11).

Resumiendo, las pruebas indican que Stalin consideraba al nuevo sistema electoral apropiado para cumplir los siguientes objetivos:

– Asegurar que la dirección de la producción y en general de la sociedad soviética estaba en manos de gente técnicamente preparada;

– Detener la degeneración del Partido bolchevique, y hacer regresar a los militantes del Partido, especialmente a sus líderes, a sus funciones primarias: protagonizar el liderazgo en lo político y en lo moral, mediante el ejemplo y la persuasión al resto de la sociedad;

– Reforzar el trabajo del Partido entre las masas;

– Ganar el apoyo de los ciudadanos para el gobierno;

– Crear las bases para una sociedad sin clases y comunista.

La derrota de Stalin

A lo largo de 1935, bajo el mandato de Andrei Vyshinski, Fiscal Jefe de la URSS, muchos ciudadanos que se habían exiliado, habían sido encarcelados y -lo más importante para nuestro propósito- privados del derecho de voto, volvieron a recuperar sus derechos. Centenares de miles de antiguos kulaks, granjeros ricos que eran la diana de la colectivización, y aquellos que habían sido encarcelados o se habían exiliado por oponerse a la colectivización de una u otra forma, fueron liberados. Vyshinski criticó duramente a la NKVD (Comisariado Popular para Asuntos Internos), incluyendo la seguridad interior, por “la cantidad de toscos errores y equivocaciones” en la deportación de casi 12.000 personas de Leningrado tras el asesinato de Kirov en Diciembre de 1934. Declaró que en adelante el NKVD no podría detener a nadie sin la previa autorización del fiscal. La población con derecho a voto aumentó en centenares de miles de personas que tenían motivos para pensar que el Estado y el Partido les había tratado injustamente (Thurston 6-9; Zhukov, KP Nov 14. 19 02 Zhukov, Inoy 187; Zhukov, “Represii” 7)

Originalmente, la intención de Stalin para la nueva Constitución no incluía elecciones con participación de todas las fuerzas políticas. Lo declaró en su entrevista con Roy Howard el 1 de Marzo de 1936. En el Pleno del Comité Central de Junio de 1937, Yakovlev -uno de los miembros del C.C. que, junto con Stalin, más había trabajado en el borrador de la nueva Constitución (Zhukov, Inoy 223)- dijo que la sugerencia de elecciones abiertas fue hecha por el mismo Stalin. Esta sugerencia parece haber encontrado con una amplia, si bien si bien no expresa, oposición por parte de los líderes regionales del Partido, los Primeros Secretarios, o la “partitocracia”, como Zhukov los llama. Tras la entrevista con Howard no existió ni siquiera un apoyo nominal para la declaración de Stalin sobre elecciones abiertas en los principales periódicos, la mayoría de los cuales bajo el control directo del Politburó. Pravda publicó sólo un artículo, el 10 de Marzo, y no mencionó el tema de las elecciones.

De lo anterior deduce Zhukov:

Ésto solo podía significar una cosa. No solamente el “amplio liderazgo” (los Primeros Secretarios regionales) sino por lo menos una parte del aparato del Comité Central, la Agitprop bajo Stetskii y Tal, no aceptaron las innovaciones de Stalin, y no quisieron aprobar, ni siquiera de una manera puramente nominal, las elecciones, un peligro para muchos que, como se deducía de aquellas palabras de Stalin que Pravda subrayó, amenazaba la posición y el poder de los Primeros Secretarios, los Comités Centrales de los partidos comunistas de las nacionalidades, y los comités regionales, de ciudad, de óblast, y de áreas. (Inoy 211)

Los Secretarios del Partido mantenían los cargos, de los cuales no hubieran podido ser despojados por derrotas en cualesquiera elecciones en las que participasen. Pero el inmenso poder local del que disfrutaban procedía principalmente del control del Partido sobre cada uno de los aspectos del aparato económico y del aparato estatal: koljoses, fabricas, educación, ejército. El nuevo sistema electoral hubiera privado a estos Primeros Secretarios de sus posiciones automáticas como delegados en los Soviets, y de su posibilidad de elegir a su vez a otros delegados. Su derrota o la de “sus” candidatos (los candidatos del Partido) en las elecciones a los soviets serían, efectivamente, un referéndum sobre su labor. Un Secretario cuyos candidatos fuesen derrotados en las elecciones por candidatos no pertenecientes al Partido sería evidenciado como alguien con débiles lazos con las masas. Durante las campañas, los candidatos opositores iban a hacer con toda seguridad temas centrales de cualquier corrupción, autoritarismo o incompetencia que observaran entre los cargos del Partido. Los candidatos derrotados demostrarían tener serias debilidades como comunistas, y esto les llevaría probablemente a ser reemplazados. (Zhukov KP Nov. 13 02; Inoy 226; cf. Getty, “Excesses” 122-3)

 Los líderes veteranos del Partido eran usualmente militantes con muchos años a sus espaldas, veteranos de los peligrosos días del zarismo, de la Revolución, de la Guerra Civil y de la colectivización, cuando ser comunista estaba cargado de peligros y dificultades. Muchos tenían una escasa educación académica. En contraste con Stalin, Kirov o Beria, parece que la mayoría de ellos no tenían muchas ganas o les era imposible el “rehacerse a si mismos” a través de la autoeducación. (Mukhin, Ubiystvo 37; Dimitrov 33-4; Stalin, Zastol’nye 235-6).

Todos aquellos hombres eran desde antiguo los apoyos de las políticas de Stalin. Habían llevado a cabo la dura colectivización del campesinado, durante la cual centenares de miles habían sido deportados. Durante los años 1932 y 1933 mucha gente, tal vez tres millones de personas, murieron por una hambruna que no fue responsabilidad de nadie, pero que hizo más severa para el campesinado la expropiación y la colectivización de cereal, a fin de alimentar a las ciudades, o murieron en las rebeliones armadas campesinas (que también causaron muchas víctimas entre los bolcheviques). Estos líderes del Partido habían estado al frente de la industrialización acelerada, también bajo unas duras condiciones de vivienda, insuficiente alimentación y falta de cuidados médicos, una paga escasa y pocas cosas para comprar con ese dinero. (Tauger; Anderson & Silver; Zhukov, KP Nov. 13 02).

Ahora, llegaban unas elecciones, en las cuales aquellos privados del derecho a voto por haberse posicionado en el lado equivocado de las políticas soviéticas volvían a disponer de ese derecho. Es probable que muchos temieran que esa gente votara contra sus candidatos, o contra cualquier candidato bolchevique. En ese caso, iban a ser degradados, o algo peor. Iban a conseguir algún puesto en el Partido, o -peor aún- algún trabajo. La nueva Constitución “de Stalin” garantizaba a cada soviético el derecho a un trabajo, con atención médica, pensiones, educación, etc. Pero estos hombres (prácticamente, todos eran hombres) estaban acostumbrados al poder y a los privilegios, todo ello amenazado por una derrota de sus candidatos en las elecciones. (Zhukov, KP Nov. 13 02; 1936 Const., Ch. X; cf. Getty, “Excesses” 125, sobre la importancia del sentimiento religioso en el país).

Juicios, conspiraciones, represión

Los planes para la nueva Constitución y las elecciones habían sido tratados en el Pleno del Comité Central de Junio de 1936. Los delegados aprobaron por unanimidad el borrador constitucional. Pero ninguno habló en su favor. Este fracaso en dar al menos un apoyo con la boca pequeña a una propuesta de Stalin indicaba ciertamente una “oposición latente de la dirección ampliada”, una “evidente falta de compromiso” (Zhukov, Inoy 232, 236; “Repressii” 10-11).

Durante el 8 º Congreso de los Soviets de todas la Rusias, en los meses de Noviembre y Diciembre de 1936, Stalin y Molótov insistieron de nuevo en la importancia de ampliar el derecho a voto y de unas elecciones secretas y abiertas. Siguiendo el espíritu de la entrevista de Stalin con Howard, Molótov nuevamente resaltó los efectos beneficiosos, para el Partido, de permitir candidatos no comunistas a los Soviets:

Este sistema…no puede sino golpear a aquellos que han caído en el burocratismo, alienado de las masas… facilitará la promoción de nuevas fuerzas… debe potenciarse para reemplazar a los elementos mas atrasados o burocratizados (ochinovnivshimsya). Bajo esa nueva forma de elecciones, es posible la elección de elementos enemigos. Pero incluso este peligro, en último término, debe de servirnos, en tanto en cuanto servirá de látigo para aquellas organizaciones que lo necesiten, y para los trabajadores (del Partido) que se han quedado dormidos. (Zhukov, “Repressii” 15).

El mismo Stalin fue más allá:

Algunos dicen que esto es peligroso, ya que los elementos hostiles al poder soviético podrían fisgar a los niveles más altos, algunos de los antiguos guardias blancos, kulaks, sacerdotes, etc. Pero realmente ¿que hay que temer? ‘Si tienes miedo de los lobos, no camines por el bosque’. Por un lado, no todos los antiguos kulaks, guardias blancos y curas son hostiles al poder soviético. Por otro, si el pueblo elige aquí o allí fuerzas hostiles, esto significará que nuestro trabajo de agitación está pobremente organizado, y que hemos merecido esta desgracia. (Zhukov, Inoy 293; Stalin, “Proyecto”).

Nuevamente, los Secretarios primeros demostraron una tácita hostilidad. El Pleno del Comité Central de Diciembre de 1936, cuyas sesiones se solaparon con las del Congreso, se reunió el 4 de Diciembre. Pero no hubo ninguna discusión del primer punto en el orden del día, el borrador de la Constitución. El informe de Yezhov, “Sobre las organizaciones antisoviéticas de derecha y troskistas” estaba mucho más cerca de las preocupaciones de los miembros del Comité Central. . (“Fragmenty” 4-5; Zhukov, Inoy 310-11).

El 5 de Diciembre de 1936 el Congreso aprobó el borrador de la nueva Constitución. Pero no existió realmente discusión. Por el contrario, los delegados (líderes del Partido) enfatizaron las amenazas de los enemigos exteriores e interiores. Más que discursos de aprobación de la Constitución, (tema principal sobre el que informó Stalin) los delegados Molótov, Zhdanov, Litvinov y Vyshinski lo ignoraron virtualmente. Se nombró una comisión para el posterior estudio del borrador constitucional, sin decidir nada sobre elecciones abiertas. (Zhukov, Inoy 294; 298; 309).

La situación era efectivamente muy tensa. La victoria de los fascistas en la Guerra civil española era solo cuestión de tiempo. La Unión Soviética estaba rodeada de potencias hostiles. En la segunda mitad de la década de los años 30 absolutamente todos esos países eran regímenes abiertamente autoritarios, militaristas, anti-comunistas y anti-soviéticos. En Octubre de 1936 Finlandia hizo fuego hacia la frontera soviética. Ese mismo mes se forma el eje Berlin-Roma por Hitler y Mussolini. Un mes más tarde, Japón se une a la Alemania nazi y a la fascista Italia para formar el Pacto Anti-Komitern. Los esfuerzos soviéticos para formar alianzas militares contra la Alemania nazi encontró el rechazo de las capitales occidentales. (Zhukov, Inoy 285-309).

Mientras el Congreso trataba la nueva Constitución, la dirección soviética estaba a caballo de los dos principales juicios de Moscú. Zinoviev y Kamenev fueron juzgados junto a otros en Agosto de 1936. El segundo juicio, en Enero de 1937, afectaba a algunos de los principales seguidores de Trotsky, dirigidos por Yuri Piatakov, que hasta hacía poco fue el Comisario delegado de Industria Pesada. [*12].

El Pleno del Comité Central de Febrero-Marzo de 1937 puso de manifiesto las contradicciones dentro de la dirección del Partido: la lucha contra los enemigos internos, y la necesidad de preparar elecciones abiertas y secretas bajo la nueva Constitución para finales de año. El descubrimiento paulatino de más y más grupos conspirando para derrocar el gobierno soviético demandó acciones policiales. Pero la preparación de elecciones auténticamente democráticas, y la mejora en la democracia interior del Partido (tema continuamente apoyado por los mas cercanos a Stalin dentro del Politburó) requería precisamente lo contrario: apertura a la crítica y a la autocrítica, elecciones secretas de los líderes del Partido, y poner fin a la “cooptación” por parte de los Secretarios primeros.

Este Pleno, el más largo en la historia de la URSS, se prolongó dos semanas. Pero casi nada se supo de ello hasta 1992, cuando la voluminosa transcripción del Pleno empezó a publicarse en Voprosy Istorii, publicación que le llevó a este periódico cuatro años.

El informe de Yezhov respecto a continuar las investigaciones sobre las conspiraciones en el país fue diluido por Nikolai Bukharin, quien, mediante elocuentes intentos de confesar pasadas fechorías, se distanciaba de sus antiguos asociados, asegurando su actual lealtad, que sólo sirvió para culparse él mismo posteriormente. (Thurston, 40-42; Getty y Naumov lo confirman.563).

Tres días mas tarde, Zhadanov habló sobre la necesidad de una mayor democracia tanto en el país como en el Partido, invocando la lucha contra la burocracia y la necesidad de lazos mas fuertes con las masas, tanto del Partido como de fuera del Partido.

El nuevo sistema electoral dará un poderoso impulso hacia la mejora en el trabajo de los organismos soviéticos, la liquidación de instituciones burocráticas, la eliminación de defectos burocráticos y la deformación en el trabajo de las organizaciones soviéticas. Esos defectos, como usted sabe, son muy importantes. Los organismos de nuestro Partido deben estar preparados para la lucha electoral. En las elecciones tendremos que tratar con la agitación de los enemigos y con candidatos enemigos. (Zhukov, Inoy 343).

No hay ninguna duda, como portavoz de la dirección estalinista, preveía contiendas electorales con candidatos no pertenecientes al Partido y opuestos a los procesos que se daban en la Unión Soviética. Este hecho por si mismo es totalmente incompatible con las versiones de la Guerra Fría y con las explicaciones khruschovistas.

Zhdanov también recalcó durante largo tiempo la necesidad de desarrollar normas democráticas dentro del mismo Partido bolchevique.

“Si queremos ganarnos el respeto de los trabajadores soviéticos y del Partido a nuestras leyes, de las masas a la Constitución soviética, debemos garantizar la reestructuración (perestroika) del Partido sobre la base del total establecimiento de las bases de la democracia interna, como se refleja en los reglamentos de nuestro Partido.”

Enumeró a continuación las medidas esenciales, ya contenidas en el proyecto de resolución en su informe: la eliminación de la cooptación, la prohibición de las votaciones a mano alzada; garantizar “el derecho ilimitado de los miembros del Partido de apartar a los candidatos elegidos y el derecho ilimitado para criticar a estos candidatos”. (Zhukov, Inoy 345)

Pero el informe de Zhdanov se hundió entre las discusiones de otros puntos del orden del día, principalmente discusiones sobre los “enemigos”. Cierto número de Primeros secretarios respondieron alarmados que se preparaban o se suponía que se preparaban para las elecciones soviéticas eran contrarios al poder soviético: social-revolucionarios, el sacerdocio, y otros “enemigos”. [*13]

Molótov replicó con una aportación resaltando, una vez más, “el desarrollo y el reforzamiento de la autocrítica“, y se opuso directamente a la “búsqueda de enemigos”:

“No tiene sentido buscar culpables, camaradas. Si lo preferimos, todos somos culpables, empezando por lo órganos centrales del Partido y acabado con las organizaciones de base”. (Zhukov, Inoy 349)

Pero las intervenciones posteriores ignoraron su informe, y continuaron machacando con la “búsqueda de enemigos”, de denunciar a los “saboteadores”, y la lucha contra el “sabotaje”. (352). Cuando volvió a intervenir, Molótov se asombró de que no se hubiera prestado al fondo de su intervención, que volvió a repetir, tras resumir lo que se estaba haciendo contra los enemigos internos.

El discurso de Stalin del 3 de Marzo estuvo también dividido en dos partes, volviendo hacia el final a la necesidad de mejorar el trabajo del Partido, suprimiendo a los incapaces y reemplazándolos con nuevos camaradas. Como el de Molótov, el discurso de Stalin fue virtualmente ignorado.

Desde el principio de las discusiones los temas de Stalin fueron comprensibles. Parecía estar rodeado de una pared sorda de incomprensión, de la falta de voluntad de los miembros del Comité Central, que oyeron en el informe sólo lo que querían oír, y discutir sólo lo que querían discutir. De las 24 personas que participaron en las discusiones, 15 hablaron principalmente sobre “los enemigos del pueblo“, es decir, los troskistas. Hablaron con convicción, con agresividad, como lo hicieron tras los informes de Zhdavon y Molótov. Redujeron todos los problemas a uno: la necesaria búsqueda de “enemigos”. Y ninguno recogió el principal punto de Stalin, sobre el mal funcionamiento del trabajo en las organizaciones del Partido y la preparación para las elecciones del Soviet supremo. (Zhukov, Inoy, 357)

 

 

 

 

 

 

 

Notas

*11 Esto no es comúnmente conocido, ni su significado comprendido. Nuestra opinión sobre Stalin ha sido muy moldeada por aquellos que le odiaron (McNeal 87). Stalin fué un excelente estudiante en el seminario de Iblisi (Georgia) donde su madre le había enviado. Dedicando su vida desde sus años de adolescencia al movimiento revolucionario de la clase obrera, nunca tuvo oportunidades para una educación superior. Pero era muy inteligente y un voraz lector cuyo aprendizaje oscilaba desde la filosofía hasta cuestiones técnicas como la metalurgia. Los registros de la época dan fe de su atención a los detalles y profundo conocimiento de muchas áreas técnicas. Un académico ruso que ha estudiado la biblioteca de Stalin ofrece unas cifras impresionantes: 20.000 volúmenes en la dacha tras la guerra; muchos de los 5.500 trasladados al Instituto de Marxismo-Leninismo tras su muerte está anotados y subrayados (Ilizarov). Roy Medvedev, que odia a Stalin, admite a regañadientes las considerables lecturas de Stalin (Medvedev, “Lichnaia”).

Muchas de los colaboradores más cercanos que escogió reflejan esta misma tendencia a la superación personal. Sergei Kirov, el líder del Partido en Leningrado y estrecho aliado de Stalin que fue asesinado en 1934, destacó por su amplias lecturas literarias (Kirlina 175). “Cuando Kirov fue asesinado, los investigadores fotografiaron todo lo que pudiera ayudar a la investigación, incluyendo la superficie de su mesa de trabajo. A su derecha estaba un manual de ingeniería de Hutte, a la izquierda un montón de publicaciones científicas y técnicas, leyéndose en el título superior “Combustible Shale”. Efectivamente, era muy amplia la esfera de intereses de este trabajador del Partido, como lo era la de Stalin. (Mukhin Ubiystvo 625)

En 1924 Lavrenty Beria, tras varios años de trabajo revolucionario y clandestino muy peligroso, parte del cual era la infiltración en los grupos violentos de anti-comunistas caucásicos, escribió su currículum en el Partido. El propósito de enumerar sus méritos era una petición, no para un trabajo cómodo, como pedían la mayoría de “viejos bolcheviques”, sino que fuera permitida su vuelta a sus estudios de ingeniería, para poder contribuir así a la construcción de una sociedad comunista. (Beria: Konets Kar’ery, 320-325)

*12 Thurston, en los Capítulos 2 hasta el 4, es el mejor resumen, en los primeros años 90, de las pruebas relacionadas con los juicios de Moscú. Este artículo no tratará directamente de estos juicios, ni del juicio y ejecución del mariscal Tukhachevsky y otros líderes militares en Junio de 1937, o sobre las relaciones entre todas las conspiraciones antisoviéticas en esos juicios alegadas. Como aclaran los documentos de los archivos soviéticos, Stalin y otros dirigentes soviéticos estaban convencidos de que las conspiraciones existían, y de que las acusaciones en los juicios de Moscú, incluyendo aquellas contra líderes militares, eran, al menos en su mayor parte, acertadas.

*13 Getty subraya que los miembros del Comité Central rehusaron responder al discurso de Zhdanov, llevando la confusión al secretario Andreev. (“Excesos” 124). Zhukov pone menos énfasis en esto, ya que Eikhe y otros primeros secretarios respondieron en la siguiente sesión, destacando la lucha contra “los enemigos”. (Inoy 345).

 

 

 

 

 

Capítulo 3º

En su discurso final del 5 de Marzo, el día final del Pleno, Stalin minimizó la necesidad de descubrir enemigos, incluso trotskistas, muchos de los cuales, según dijo, habían regresado al Partido. Su punto principal fue la necesidad de impedir a los funcionarios del Partido dirigir todos y cada uno de los aspectos económicos, combatir la burocracia, y elevar el nivel político. En otras palabras, Stalín apostó por elevar el nivel de crítica a los secretarios.

Algunos camaradas entre nosotros piensan que si ellos son Narkom (Comisario Popular), saben todo lo que hay que saber. Piensan que el grado, por si mismo, garantiza grandes e inagotables conocimientos. O bien piensan: “si soy un miembro del Comité Central, no lo soy por accidente, luego significa que sé todo”. Eso no es así. (Stalin, Zakliuchitel’noe; Zhukov, Inoy 360-1)

Algo que sonaba amenazante para todos los dirigentes del Partido, incluyendo a los primeros secretarios, es la afirmación de Stalin de que deberían elegir dos cuadros que les sustituyeran, mientras asistían a un curso de educación política de seis meses de duración, que se implantarían muy pronto. Esa sustitución era peligrosa para los secretarios del Partido, que temían que durante ese espacio de tiempo fuesen destinados a otro lugar, rompiendo así la estructura de su “clan” (otros dirigentes a su servicio), una causa principal de burocracia. (Zhukov, Inoy 362).

Thurston define el discurso de Stalin como “notablemente suave“, apoyando “la necesidad de aprender de las masas, y prestar atención a las críticas de abajo“. Incluso la resolución basada en el informe de Stalin tocaba sólo levemente el tema de los “enemigos”, y trataba principalmente de fallos en la organización del Partido y en su dirección. Según Zhukov, que menciona esta resolución no publicada, ni uno sólo de sus 25 puntos estaba relacionado principalmente con los “enemigos“. (Thurston, 48-9; Zhukov, Inoy 362-4)14

Tras el Pleno, los Primeros Secretarios protagonizaron virtualmente una rebelión. Primero Stalin, y más tarde el Politburó, emitieron mensajes recordando la necesidad de efectuar votaciones secretas en el seno del Partido, oponerse a las conductas de cooptación favoreciendo las elecciones, y la necesidad de generalizar la democracia interna en el Partido. Los primeros secretarios siguieron haciendo las cosas al viejo estilo, independientemente de las resoluciones del Pleno.

En los meses siguientes, Stalin y sus más próximos intentaron que la caza de los “enemigos” no fuera el foco principal, la principal preocupación de los miembros del Comité Central, insistiendo en la lucha contra la burocracia en el Partido, y en preparar las elecciones al Soviet. Mientras “los líderes locales del Partido hicieron todo lo que la disciplina del Partido les permitía, y a veces más, para suspender o retrasar las elecciones“. (Getty, “Excesses” 126; Zhukov, Inoy 367-71)

El súbito descubrimiento en Abril, Mayo y principios de Junio de 1937 de lo que aparentemente era un extenso complot militar y policial hizo que el pánico cundiese en el gobierno de Stalin. Genrikh Yagoda, director de la seguridad y Ministro de Asuntos Interiores, fue arrestado a finales de Marzo de 1937, y empezó a confesar en Abril. En Mayo y principios de Junio de 1937, militares de alto rango confesaron su conjura con el alto mando alemán para derrotar al Ejército Rojo en el caso de una invasión por parte de Alemania y de sus aliados, y sus relaciones conspirativas con políticos, incluídos muchos que ocupaban aún posiciones destacadas. (Getty, “Excesses” 115, 135; Thurston, 70, 90, 101-2; Genrikh IAgoda)15

Esta situación era mucho mas seria que cualquiera en momentos anteriores. Durante los juicios de Moscú de 1936 y 1937 el gobierno se tomó tiempo para preparar los procesos y organizar unos juicios públicos dotados de la máxima publicidad. Pero la conjura militar fue tratada de forma muy diferente. Poco más de tres semanas transcurrieron desde la fecha de la detención de Mikhail Tukhachevsky a finales de Mayo hasta el juicio y ejecución de este y de otros siete militares de alta graduación los días 11 y 12 de Junio. Durante este periodo, centenares de militares de alta graduación fueron requeridos en Moscú para escuchar las pruebas contra sus colegas -sus superiores, para la mayoría de ellos- y para escuchar los alarmantes análisis de Stalin y del Mariscal Voroshilov, Comisario del Pueblo para la Defensa, y el militar de más alta graduación del país.

En las fechas del Pleno, febrero o marzo, ni Yagoda ni Tukhachevsky habían sido aún arrestados. Stalin y el Politburó tenían como objetivo que la Constitución fuera el punto principal de su agenda, y se pusieron a la defensiva ante el hecho de que la mayoría de los miembros del Comité Central ignoraran este punto, prefiriendo insistir en la batalla contra los “enemigos“. El Politburó planeó que las reformas constitucionales fueran también el punto esencial del siguiente pleno a celebrar en Junio de 1937. Pero la situación en Junio era muy diferente. El descubrimiento de complots en la cúpula del NKVD y muchos destacados líderes militares para derribar el gobierno y matar a sus dirigentes, cambió por completo la atmósfera política.

Stalin se colocó a la defensiva. En su discurso del 2 de Junio a la sesión ampliada del Soviet del Ejército (reunido del 1 al 4 de Junio), describió la serie de conspiraciones recientemente [16] descubiertas como “limitadas“, y afrontadas en forma ampliamente exitosa. También en el Pleno de Febrero-Marzo, él y sus apoyos en el Politburó minimizaron las exageradas preocupaciones de los primeros secretarios sobre los “enemigos internos“. Pero, como Zhukov subraya, la situación “lenta, pero decisivamente, se iba de las manos (de Stalin)”. (Stalin, “Vystuplenie”; Zhukov, Inoy Ch. 16, passim; 411).

El pleno del Comité Central de Junio de 1937 (17) empezó con propuestas de exclusión, en primer lugar, de siete miembros del Comité Central y candidatos por “falta de confianza política“, y después con la de otros 19 miembros y candidatos por “traición y actividad contrarrevolucionaria“. Estos últimos diecinueve fueron arrestados por el NKVD incluyendo los diez miembros expulsados por parecidas acusaciones antes del pleno por un grupo de miembros del Comité Central (incluyendo los mandos militares ya juzgados, culpados y ejecutados), significaba que 36 de los 120 miembros y suplentes del Comité Central habían sido destituidos antes del 1 de Mayo.

Yakovlev y Molótov criticaron el fracaso de los dirigentes del Partido en organizar elecciones independientes a los Soviets. Molótov apoyó incluso la medida de apartar del camino a revolucionarios distinguidos si no estuviesen preparados para las tareas del momento. Insistió en que los dirigentes de los Soviets no eran “trabajadores de segunda fila“. Evidentemente, los dirigentes del Partido les estaban tratando como tales.

Yakovlev expuso y criticó el fracaso de los primeros Secretarios a la hora de efectuar elecciones secretas para los puestos del Partido, apoyándose por el contrario en los nombramientos (“cooptación”). Destacó el hecho de que los miembros del Partido que fueran elegidos delegados en los Soviets no estuvieran bajo la disciplina de grupos del Partido, fuera de los Soviets, que les dijesen como tenían que votar. Que su voto no fuera el que les indicaran sus superiores en el Partido, tales como los Primeros Secretarios. Tenían que ser independientes de ellos. Y Yakovlev se refirió en los más duros términos a la necesidad de “reclutar de la muy rica reserva de nuevos cuadros para reemplazar a aquellos que se han corrompido o burocratizado“. Todas estas afirmaciones constituyen un ataque explícito a los primeros secretarios. (Zhukov, Inoy 424-7; Tayny, 39-40, citando documentos de archivo).

La Constitución fue finalmente contemplada, y la fecha de las primeras elecciones se fijó para el 12 de Diciembre de 1937. Los dirigentes cercanos a Stalin nuevamente expusieron las ventajas de la lucha contra la burocracia y de crear lazos con las masas. Sin embargo -una vez más- todo esto fue posterior a la igualmente expulsión sumaria y sin precedentes de los 26 miembros del Comité Central, 19 de los cuales fueron acusados directamente de traición y actividades contrarrevolucionarias. (Zhukov, Inoy 430)

Tal vez lo más revelador sea el siguiente comentario de Stalin, comentado por Zhukov:

Finalizando las discusiones, cuando el tema era la búsqueda de un método de contar papeletas mas fiable, [Stalin] comentó que en Occidente, gracias a un sistema multipartidista, este problema no existía. Inmediatamente después, murmuró una frase que sonó muy extrañamente en un encuentro de ese tipo: “Nosotros no tenemos partidos políticos diferentes. Afortunadamente o desgraciadamente, tenemos solo un partido.” [Subrayado por Zhukov]. Para pasar a proponer, aún cuando sólo provisionalmente, utilizar para el recuento y supervisión a miembros de todas las organizaciones sociales existentes, menos las del Partido Bolchevique… El desafío a la autocracia en el Partido estaba planteado. ( Zhukov, Inoy 430-1; Tayny 38).

El Partido Bolchevique sufría una severa crisis, y era imposible suponer que las cosas se desarrollaran con suavidad. Era la peor situación posible para organizar unas elecciones democráticas (secretas, universales, abiertas). El plan de Stalin de reformar el gobierno soviético y el papel en ello del Partido Bolchevique estaba condenado.

Finalizando el Pleno, Robert Eikhe, Primer Secretario de la región del Krai, Oeste Siberiano, se reunió privadamente con Stalin. Posteriormente otros Primeros Secretarios se reunieron con él. Probablemente, pedían los poderes que muy poco después obtuvieron: la autorización de formar troikas, grupos de tres dirigentes, para combatir la posibilidad de conjuras extendidas contra el gobierno soviético en sus regiones.[18] Estas troikas recibieron el poder de ejecución sin apelación. Se exigieron límites en el número de ejecutados y prisioneros basándose en el poder de estas troikas, y fueron concedidos. Cuando esos límites estaban agotados, los Primeros Secretarios pidieron, y recibieron, límites superiores. Zhukov piensa que Eihke podía estar representando a un grupo informal de Primeros Secretarios. (Getty, “Excesses” 129; Zhukov, Inoy 435)

¿Quienes fueron los objetivos de estos draconianos juicios a cargo de esas troikas? Zhukov piensa que deben haber sido los lishentsy, aquellos cuyos derechos de ciudadanía, incluyendo el derecho a voto, habían sido recientemente restaurados, y cuyos votos planteaban potencialmente el peligro mayor para la continuidad en el poder de los Primeros Secretarios. Zhukov descarta ampliamente la existencia de conspiraciones reales. Pero los documentos de archivo recientemente publicados en Rusia evidencian que, como mínimo, la dirección central estaba continuamente recibiendo verosímiles informes de conspiraciones, incluyendo transcripciones de confesiones. Ciertamente que Stalin y otros en Moscú creyeron en la existencia de estas conspiraciones. Mi opinión a este respecto, es que al menos algunas de las conspiraciones existieron de hecho, y que los Primeros Secretarios creían en ellas. (Zhukov, KP Nov. 13 02; Inoy, Ch. 18; “Repressii” 23; Lubianka B).

Otra hipótesis es que cualquiera que estuviera o hubiese estado relacionado con cualquier clase de movimiento de oposición era clemente contemplado como “enemigo”, y sujeto a detención e interrogatorio por parte de la NKVD, uno de cuyos miembros era siempre parte de la troika. Otro grupo eran aquellos que expresaron abiertamente desconfianza u odio hacia el sistema soviético en su conjunto. Thurston cita pruebas de que tales individuos eran a menudo inmediatamente arrestados. Sin embargo, aquellos que manifestaban críticas de los líderes locales del Partido, no eran molestados, mientras aquellos a los que criticaban, incluyendo miembros del Partido, a veces lo fueron. (Thurston, 94-5).

Por tanto, contra aquellos que argumentan que las conjuras fueron fantasmas en la mente paranoica de Stalin, o, peor aún, mentiras destinadas a reforzar su obsesión megalómana con el poder, hay cantidad de pruebas que demuestran la existencia de conspiraciones reales. Los relatos de los conspiradores que consiguieron salir mas tarde de la URSS lo afirman. El amplio volumen de documentación policial sobre tales conspiraciones, muy poco del cual ha sido publicado, es un potente argumento contra la teoría de que todo pudiera haber sido un montaje. Además, las anotaciones de Stalin en estos documentos reafirman el hecho de que pensaba que eran ciertas. (Getty, “Excesses” 131-4; Lubianka B).

Getty resume esta contradicción de la siguiente manera:

Stalin aún no era partidario de retirar las elecciones, y el 2 de Julio de 1937 Pravda desautorizó claramente a los secretarios regionales publicando el primer decreto de las nuevas reglas electorales, animando y apoyando las elecciones secretas y universales. Pero Stalin planteó un compromiso. El mismo día que se publicó la ley electoral, el Politburó aprobó lanzar una campaña masiva contra, precisamente, los elementos de los que se habían quejado los líderes locales, y horas más tarde Stalin envió su telegrama a los lideres provinciales del Partido, ordenando la operación kulak. [contra los lishentsy, G.F.]. Es difícil evitar la conclusión de que a cambio de obligar a los líderes locales del Partido a participar en las elecciones, Stalin eligió ayudarles a ganar dándoles licencia para eliminar o deportar a centenares o miles de “elementos peligrosos“. (“Excesses” 126).

Cualquiera que sea la historia de estas purgas, ejecuciones extra-judiciales y deportaciones, parece que Stalin creía que estaban creándose condiciones para unas elecciones libres y abiertas. Sin embargo, estas acciones sabotearon cualquier posibilidad para unas elecciones de cualquier tipo.

El Politburó intentó en un principio limitar la campaña de represión ordenando que fuese terminada en cinco días. Algo les convenció, o les obligó a permitir que el NKVD extendiera el periodo por cuatro meses, de la primera quincena de Agosto a la primera quincena de Diciembre. ¿Fue el alto número de detenidos? ¿El convencimiento de que el Partido se enfrentaba a un amplio número de conjuras y a una gran amenaza interna? .No sabemos los detalles de como y porque esta represión masiva se desarrolló como lo hizo.

Este fue exactamente el periodo durante el que iba a tener lugar la campaña electoral. Incluso a pesar de que el Politburó continuó la organización de estas elecciones, con reglamentos acerca de como los votantes iban a indicar sus preferencias, y de como los funcionarios debieran actuar, los jefes locales controlaban la represión. Podrían determinar que oposición, si había alguna, al Partido -lo cual significaba a ellos mismos- se podría considerar “leal”, y cual era merecedora de represión y encarcelamiento o muerte. (Getty, “Excesses,” passim.; Zhukov, Inoy 435).

Hay documentos originales que demuestran que Stalin y el liderazgo alrededor del Politburó central estaban convencidos de que los conspiradores anti-soviéticos estaban activos, y de que se tenían que enfrentar a ellos. Esto es lo que los líderes regionales del Partido han afirmado durante el pleno de Febrero-Marzo. A estas alturas la dirección de Stalin ha minimizado este peligro, y mantiene centrando la atención en la Constitución, la necesidad de preparar elecciones y el recambio del burocratizado y viejo liderazgo con otros nuevos líderes.

Para el Pleno de Junio, los secretarios regionales estaban en una posición desde la que podían decir:

Te lo advertimos. Teníamos razón y tú estabas equivocado. Además, aún tenemos razón; hay peligrosos conspiradores activos, preparados para utilizar la campaña electoral en su intento de provocar revueltas contra el Gobierno soviético“.

¿Fué así como sucedieron los hechos? Parece, plausible, pero no podemos estar seguros.

Stalin y la dirección central no tenían ninguna idea sobre la extensión de estas conspiraciones. No sabían lo que podrían hacer los nazis alemanes o los fascistas japoneses. El 2 de Junio Stalin dijo en el Encuentro ampliado del Soviet militar que el grupo de Tukhachevsky había proporcionado al Alto Mando alemán los planes operativos del Ejército Rojo. Esto significaba que los japoneses, unidos por una alianza militar (el Eje) y una alianza política anti-comunista (el Pacto Anti-Komitern; en realidad, un pacto antisoviético) con la Italia fascista y la Alemania nazi, lo tendrían también, sin duda alguna.

Stalin dijo a los líderes militares que los conjurados querían convertir a la URSS en “otra España“, es decir una Quinta Columna coordinada con un ejército fascista invasor. Dado este terrible peligro, la dirección soviética estaba decidida a reaccionar con una determinación brutal. (Stalin, “Vystuplenie”).

Simultáneamente, muchas pruebas sugieren que el mando central (Stalin) quería tanto reducir la represión de las troikas impulsada por los Primeros Secretarios y continuar implementando en la nueva Constitución las elecciones. Del 5 al 11 de Julio la mayoría de secretarios siguió la iniciativa de Eikhe de comunicar cifras precisas de aquellos que se iba a suprimir, mediante ejecución (categoría 1) o encarcelamiento (categoría 2). De repente, el 12 de Julio, El comisario delegado del NKVD M.P. Frinovskii envió un telegrama urgente a todas las agencias de policía locales:

“No inicien operaciones de represión contra antiguos kulaks. Repito, no inicien”. (Getty, “Excesses” 127-8).

Los jefes locales del NKVD fueron llamados a Moscú para conferenciar, tras lo cual se emitió la orden nº 00447. Esta larga y detallada instrucción extendía el tipo de personas objeto de represión (incluyendo básicamente curas, los que con anterioridad se hubieran opuesto al sistema soviético, y criminales) y -por lo general- “disminuyó los límites o cifras requeridos por los secretarios provinciales”. [19]. Todas estas vacilaciones sugerían desacuerdos y luchas entre el “centro” -Stalin y el liderazgo central en el Politburó- y los Primeros Secretarios en las zonas de provincias. Stalin no estaba al mando, claramente. ( Order No. 00447; Getty, “Excesses” 126-9).

El pleno del Comité Central de Octubre de 1937 contempló la suspensión definitiva del plan para unas elecciones libres. Una muestra de candidaturas, presentando diversos candidatos, había sido ya diseñada. Bastantes de ellas han sobrevivido en varios archivos. [20] En sustitución de ello, las elecciones a los soviets de Diciembre de 1937 fueron establecidas sobre la base de que los candidatos del Partido compartirían las listas con un porcentaje de candidatos ajenos al Partido de entre un 20 y un 25 %. En otras palabras, una alianza variada, pero sin competición. Originalmente, las elecciones fueron pensadas sin listas, siendo el voto solo para candidatos individuales, un método mucho más democrático. Zhukov ha llegado a localizar en los archivos el documento auténtico que Molótov firmó, el 11 de Octubre a las 6 de la tarde, cancelando las elecciones abiertas. Esto representó una amplia pero inevitable derrota para Stalin y sus seguidores en el Politburó. (Zhukov, KP 19 Nov. 02; Zhukov, Tayny. 41; Inoy 443).

Fue también en el Pleno del Comité Central cuando se pronunció la primera protesta contra la represión masiva, por parte del Primer Secretario de Kursk, Peskarov:

Ellos (el NKVD? ¿ las troikas? G.F.) condenan a la gente por tonterías… ilegalmente, y cuando nosotros… planteamos la cuestión al Comité Central, los camaradas Stalin y Molótov nos apoyan decididamente, y envían una brigada de funcionarios de la Corte Suprema y de la Oficina del Fiscal para revisar estos casos… Resultando que, al cabo de tres semanas de trabajo de esta brigada, el 56% de estas sentencias en 16 regiones se clasifica por parte de esta brigada como ilegal. Y lo que es mas, en el 45% de estas sentencias no hubo prueba de que se hubiera cometido ningún crimen“. (Zhukov, Tayny, 43).

En el Pleno de Enero de 1938 Malenkov presentó una mordaz crítica sobre la gran cantidad de miembros del Partido expulsados y de ciudadanos juzgados, a menudo incluso sin proporcionar listas de nombres, sino solamente indicando los números de los expulsados. Postyshev, primer secretario de Kuybyshev, fue eliminado como candidato a miembro del Politburó por mantener que “no había ni un elemento honrado” entre todos los funcionarios del Partido.

Parece que el NKVD funcionaba a su aire, al menos en algunas zonas. Sin duda, los primeros secretarios también funcionaban a su aire. (Zhukov, KP 19 Nov. 02; Tayny, pp. 47-51; Thurston 101-2; 112). Sin embargo la preocupación de los líderes del Politburó era la existencia de conspiradores, a los que tenían que enfrentarse. La magnitud de los abusos del NKVD no fue reconocida. Como indica Zhukov, el informe de Malenkov (culpando a los “trepas” dentro del Partido de las expulsiones masivas y detenciones) fue continuado por Kaganovich y Zhadanov, quienes siguieron haciendo hincapié en la lucha contra los enemigos, y prestaron sólo una ligera atención a la “ingenuidad e ignorancia” en el trabajo de “bolcheviques honrados”.

Pravda, que estaba bajo el control directo de la dirección de Stalín, aún hacía llamamientos para apartar al Partido del manejo directo de los asuntos económicos, y la necesidad de promover a gente no militante a puestos de liderazgo.(Zhukov, Tayny 51-2). Mientras Nikita Khruschev, que en 1937 había pedido competencias para poder ejecutar a 20.000 personas cuando era jefe del Partido en Moscú, fue trasladado a Ucrania, donde, en el plazo de un mes, exigió poderes para reprimir a 30.000 personas. (Zhukov, Tayny 64, ver n. 23 abajo).

Nicolai Yezhov, sustituto de Genrikh Yagoda en 1936 al mando del NKVD, parece haber estado en estrecha relación con los primeros secretarios. [21]. La masiva represión de los años 1937-1938 ha estado tan relacionada con su nombre que aún se la conoce como la “Yezhovshchina”. Yezhov dimitió el 23 de Septiembre de 1938 [22], y en Noviembre de 1938 fue sustituido por Lavrentii Beria.

Bajo el mando de Beria, muchos de los mandos de la NKVD y primeros secretarios responsables de miles de ejecuciones y deportaciones fueron juzgados, y a menudo ellos mismos ejecutados por haber llevado a la muerte a gente inocente y haber hecho uso de la tortura contra los detenidos. Las transcripciones de los juicios de algunos de los funcionarios policiales que utilizaron la tortura han sido publicados. Numerosos presos y acusados, deportados, o enviados a los campos de trabajo fueron liberados. Beria mismo manifestó que había sido nombrado para “acabar con la Yezhovshchina”. Stalin declaró al ingeniero aeronáutico Yakovlev que Yezhov fue ejecutado por haber asesinado a muchos inocentes. (Lubianka B, Nos. 344; 363; 375; Mukhin, Ubiystvo 637; Yakovlev).

Se hizo un daño incalculable a la sociedad soviética, al gobierno soviético y al Partido bolchevique. Esto, desde luego, hace mucho que se sabe. Lo que no se ha sabido hasta ahora es que la implantación de las troikas y las cuotas de ejecuciones y deportaciones se deben a la insistencia de los primeros secretarios, y no se deben a Stalin. Zhukov piensa que la estrecha relación entre esto y la amenaza de elecciones abiertas, y el hecho de que el Comité central consiguió forzar a la dirección estalinista a cancelar esas elecciones, sugiere que la forma de evitar esa “amenaza electoral” puede haber sido un motivo esencial para las detenciones masivas y las ejecuciones de la “Yezhovshchina.” (23) (Zhukov, KP).

Nada puede absolver a Stalin y a los que le apoyaron de las amplias responsabilidades que tuvieron en las ejecuciones, que fueron de bastantes centenares de miles. [24]. Si las víctimas hubieran sido encarceladas en vez de ser ejecutadas la mayoría hubiera sobrevivido. Muchos hubieran visto revisados sus casos, y liberados. Para nuestros objetivos aquí, la pregunta clave es la siguiente:

¿Porque cedió Stalin ante las demandas de los primeros secretarios, que les concedieron decisiones sobre la vida y la muerte? A pesar de que no hay excusas, pueden existir razones, a ciencia cierta.

Ningún gobierno está preparado para traiciones simultáneas por parte de altos mandos militares, figuras de primera fila del gobierno nacional y de gobiernos regionales, y de la dirección de la policía secreta y de fronteras.

Un grave conjunto de conspiraciones, que incluía tanto a líderes del partido, actuales y anteriores, con enlaces a través del vasto país acababa de ser descubierto. Lo más amenazante era la participación de destacados militares de los niveles más altos, con la revelación de los planes secretos militares a los enemigos fascistas. La conspiración militar tenía contactos a lo largo de toda la URSS, y en ella estaban también los mandos más elevados de la NKVD, incluyendo a Genrikh Yagoda, que lo dirigió entre 1934 y 1936, y el segundo de abordo durante algunos años, antes de 1934. En pocas palabras, no puede saberse la amplitud de la conjura, y cuanta gente estuvo implicada. El camino prudente era pensar lo peor. [25].

El Politburó y Stalin mismo estaban en la cima de dos amplias jerarquías, la del Partido Bolchevique y la gubernamental. Lo que sabían sobre el estado de cosas en el país era lo que sus subordinados les decían. En el transcurso de los siguientes doce meses reprimieron a muchos de los Primeros Secretarios, la mitad de los cuales fueron encarcelados. Para la mayor parte, los cargos concretos y los dossieres de sus interrogatorios y juicios siguen sin ser desclasificados, incluso en la Rusia post-soviética y anticomunista. Pero ahora disponemos de bastantes pruebas de las investigaciones que efectuaron Stalin y el Politburó para hacerse una idea de la alarmante situación a la que se enfrentaban. (Lubianka B).

El Partido Bolchevique se regía por el centralismo democrático. A pesar de su status y popularidad a lo largo del país, Stalin (como cualquier otro líder del partido) podía ser derrotado por una mayoría del Comité Central. No estaba en situación de ignorar presiones y urgencias por parte de un amplio número de miembros del Comité Central.

Como ilustración de la incapacidad de Stalin para impedir a los primeros secretarios burlarse de los principios que inspiraban las elecciones democráticas, Zhukov menciona un incidente, de la transcripción aún no publicada del Pleno del Comité Central de Octubre de 1937.I.A. Kravtsov, Primero Secretario del kraikom (Comité Regional G.F.) de Krasnodar fue el único en reconocer, detalladamente, lo que sus colegas habían estado haciendo furtivamente durante las semanas anteriores. Hizo un perfil de la selección de aquellos candidatos a diputados del Soviet Supremo que se ajustaban a los intereses del “liderazgo amplio”.

Presentamos nuestros candidatos al Soviet Supremo“, manifestó con sinceridad Kravtsov.

¿Quiénes son estos camaradas? Ocho son miembros del Partido; dos no son miembros ni del Partido ni del Komsomol. Así nos ceñimos al porcentaje de no .miembros del Partido que se indican en el borrador del Comité Central. Por su ocupación, estos camaradas se reparten de la siguiente manera: cuatro empleados del Partido, dos empleados en el Soviet, un secretario de kolkhoz, un conductor de combinado, un tractorista, un trabajador del sector del combustible...

Stalin: ¿Quien está, aparte de los conductores del combinado?

Kravtsov: Entre los diez está Yakovlev, Primer Secretario del kraikom, y el secretario del comité ejecutivo del krai.

Stalin: ¿Quién te aconsejo hacer eso?

Kravtsov: Tengo que decir, camarada Stalin, que me lo aconsejaron aquí en el aparato del Comité Central.

Stalin : ¿ Quién ?

Kravtsov: Aquí, en el Comité Central, designamos nuestro secretario del comité ejecutivo del krai, el camarada Simochkin, y tuvo la aprobación del aparato del Comité Central.

Stalín: ¿De quién?

Kravtsov: No lo sé, no puedo decir quién.

Stalin: Es una pena, que no puedas decirlo, porque te informaron muy mal.” (Zhukov, Inoy 486-7).

Evidentemente, todos los Primeros Secretarios estaban haciendo lo que sólo Kravtsov afirmó, ignorando el principio de elecciones secretas al Soviet, principio que ellos mismos votaron en un Pleno anterior, pero que nunca aceptaron con claridad. Esto señala la derrota definitiva de Stalin en este tema, las reformas constitucionales y electorales que él y otros líderes centrales habían encabezado durante dos años.

La reforma democrática fue derrotada, y el antiguo sistema político quedó en su sitio. El plan de Stalin para elecciones abiertas desapareció para siempre.

De esta manera, el intento de Stalin y su grupo de reformar el sistema político de la Unión Soviética terminó con un total fracaso“. (Zhukov, Inoy 491).

Zhukov opina que si Stalin hubiera rechazado las exigencias de los Primeros Secretarios de poderes extraordinarios, pudiera haber sido destituído, detenido por contra-revolucionario y ejecutado…”

 

Hoy Stalin estaría entre las víctimas de la represión de 1937, y el “Memorial” y la comisión de A.N. Yakovlev estaría desde hace mucho tiempo pidiendo su rehabilitación”. .” (Zhukov, KP 16 Nov. 02).

En Noviembre de 1938 Lavrentii Beria reemplazó a Yezhov como jefe del NKVD. Las “troikas” fueron abolidas. Las ejecuciones extra-judiciales cesaron, y los responsables de los terribles excesos fueron a su vez juzgados y ejecutados o encarcelados. [26] Pero la guerra se acercaba. El gobierno francés rehusó continuar con la ya muy débil versión de la alianza Franco-Soviética acordada (La URSS hubiera deseado una mucho mas fuerte). Los aliados cedieron Checoeslovaquia a Hitler y a los fascistas polacos, sin ningún tipo de lucha. La Alemania nazi llegó a una alianza con el gobierno fascista de Polonia con vistas a una invasión de la URSS. La guerra civil española, a la que los Soviets tanto apoyo habían dado, estaba perdida. Italia invadía Etiopía, y la Liga de Naciones no hizo nada. Francia e Inglaterra, con la mayoría de Europa Occidental, detrás, animaban a Hitler claramente para que invadiera la URSS. (Lubianka B, No. 365; Leibowitz).

Japón, Italia y Alemania tenían un tratado de mutua defensa, y un pacto “Anti-Komitern”, los dos expresamente dirigidos contra la Unión Soviética. Todos los países europeos fronterizos (Polonia, Rumania, Bulgaria, Hungría, Finlandia. Estonia, Latvia y Lituania) eran dictaduras militares de corte fascista. En 1938, un ataque japonés en Lago Khasan costó al ejército rojo unos 1.000 muertos. Al año siguiente, un ataque japonés de más envergadura fue rechazado por el Ejército Rojo en Khalkin-Gol. Las bajas soviéticas ascendieron a 17.000, incluyendo casi 5.000 muertos; en ningún caso era una pequeña guerra. Pero fue decisiva, y los japoneses no volvieron a importunar otra vez a los soviéticos. Pero el Gobierno soviético no podía saber esto en aquellas fechas. (Rossiia I SSSR v Voynakh).

Después de 1938, el gobierno de Stalin no hizo nuevos intentos de llevar a la práctica el sistema democrático electoral reflejado en la Constitución de 1936. ¿Fue este fracaso un reflejo del punto muerto al que se había llegado entre Stalin y los primeros secretarios en el Comité Central? ¿O mas bien se estimaba que con una guerra a las puertas, los esfuerzos hacia la democratización tendrían que esperar tiempos mas pacíficos? Las pruebas disponibles no permiten una conclusión firme.

Sin embargo, una vez que Beria hubiera reemplazado a Yezhov como jefe del NKVD (formalmente en Diciembre de 1938; en la práctica, unas semanas antes) tuvo lugar un continuo proceso de rehabilitaciones. Beria puso en libertad a unos 100.000 prisioneros de campos y cárceles. A esto siguieron los juicios contra los hombres del NKVD acusados de torturas y ejecuciones extrajudiciales. (Thurston 128-9)

Fin de la Primera Parte

 

Notas

Para la Resolución, ver Zhukov, Inoy 362-3; Stalin, Zakliuchitel’noe. Al igual que la resolución (que permanece inédita), el discurso de Stalin toca solo de pasada el tema de los “enemigos”, e incluso entonces para precaver al C.C. de “golpear” que alguna vez hubiera sido trostkista. Stalin insiste en que se da “gente muy apreciable” entre los antiguos troskistas, y nombra concretamente a Felix Dzerzhinsky.

Este volumen (Genrikh Yagoda) consiste esencialmente de interrogatorios efectuados a Yagoda y los suyos, y la confesión de Yagoda de implicación en una conspiración para dar un golpe contra el Gobierno soviético.; el liderazgo de la conspiración por Trotsky, y, en general, todo lo que Yagoda confesó en el juicio de 1938. No hay indicaciones que indiquen que las confesiones no eran auténticas. Los editores del volumen niegan la exactitud de los hechos citados en los interrogatorios, y define los mismos interrogatorios como “falsos”. Pero no dan ninguna prueba de que asi sea. Jansen y Petrov, P. 226 n.9, a pesar de su anti-estalinismo, citan este volumen como prueba y sin ningún comentario. Y además se dan buenas pruebas de que así fue en realidad; que estas conspiraciones existieron, que las confesiones dadas en los juicios públicos fueron verídicas y no forzadas, y que las principales acusaciones eran ciertas. Otro extenso volumen de documentos primarios publicado en 2004 contiene un gran número de informes del NKVD sobre conspiraciones y textos de interrogatorios. (ver Lubianka B). La explicación más plausible de la existencia de este volumen de evidencias es que alguna al menos es cierta.

Llamado el klubok (“enredo”), por los investigadores del NKVD de la época y por los historiadores rusos hoy.

No se ha publicado transcripción alguna del Pleno de Junio de 1937. Algunos autores afirman que no se conservó ninguna. Sin embargo, Zhukov menciona extensamente algunas transcripciones archivadas no accesibles a otros.

La orden de establecer una troika en la región del Oeste siberiano de Eikhe existe. La petición de Eihke no ha sido encontrada, pero debió de efectuar alguna petición, bien verbal bien por escrito. Ver Zhukov, “Repressii” 23, n. 60; Getty, “Excesses” 127, n. 64.

Getty, Excesses 131-134 comenta algunas estadisticas al respecto. Ver Orden No.00447.

La papeleta de muestra se reproduce en Zhukov; Inoy, 6ª ilustración.

Todavía el 1 de Febrero de 1956, menos de cuatro semanas antes de su discurso secreto al XX Congreso del Partido, aun se referia Khruschev a Yezhov como “inocente sin duda alguna, un hombre honrado“. Reabilitatsia: Kak Eto Bylo. Mart 1953-Febral’ 1956 (Moscow, 2000), p. 308.

Su dimisión no fué formalmente aceptada hasta el 25 de Noviembre de 1938; ver Lubianka B Nos. 344 y 364.

Khruschev requirió “ejecutar a 20.000” personas., Zhukov,KP 3 Dec. 02. Los comentarios críticos de Yakovlev sobre las expulsiones masivas de Khruschev se citan mas arriba. Eikhe fué arrestado en Octubre de 1938, juzgado, acusado, condenado y ejecutado en Febrero de 1940. Según Khruschev, Eikhe rechazó su confesión, diciendo que fue obtenida tras ser golpeado o torturado. El análisis de Zhukov sugiere que el auténtico motivo de la suerte de Eikhe pudo ser su papel dirigente en las ejecuciones masivas de 1937-1938. Ver Jansen y Petrov, 91-2. El Politburó, y el Pleno del Comité Central de Enero de 1938 comenzaron a atacar a los secretarios del partido que habían hecho blanco de sus ataques y represiones a miembros cualificados del Partido. (Getty, Origins 187-8).El registro completo de la investigación sobre Eikhe y el juicio aún están clasificados. El deseo de desviar la atención y las culpas de si mismo y de los Primeros Secretarios fue uno de los objetivos de las mentiras contenidas en su “informe secreto”. [XX Congreso del PCUS N. del T.]

Getty (“Excesses” 132) cita evidencias de que 236.000 ejecuciones fueron autorizadas por “Moscú”, queriendo significar la dirección estaliniana, pero mas del 160% de esta cifra, 387.000 personas, fueron de hecho ejecutadas por autoridades regionales.

En el juicio de Moscú de 1938 Yagoda confesó su participación en la conspiración para un golpe de Estado contra el gobierno soviético, delató a los asesinos de Máximo Gorki y su hijo, y otros crímenes atroces, pero negó vigorosamente la acusación del fiscal de espionaje. El que la acusación de espionaje aún se mantuviera un año después de la detención de Yagoda demuestra, como poco, que el Gobierno soviético pensó que él pudiera en realidad haber dado informaciones a un gobierno enemigo (Alemania, Japón, Polonia). Como cabeza del Ministerio del Interior, incluyendo la policía secreta y de fronteras, Yagoda hubiera tenido la ocasión de causar un daño incalculable a la seguridad soviética en el caso de dar información a gobiernos extranjeros.

Thurston tiene la mejor discusión en lengua inglesa sobre esto, en Life and Terror 128 ff.

Notas adicionales

Sobre el trabajo de Yuri Zhukov

 

Hasta la fecha se ha dado un sólo un ataque académico contra las tesis de Zhukov, el de la profesora Irina V. Pavlova “1937: Vybory kak mistifikatsiia, terror kak real’nost’,” Voprosy Istorii 10, 2003 19-36. Pavlova es una estridente anticomunista de la escuela “totalitarista”, cuya hostilidad ideológica hacia el comunismo inhabilita su investigación histórica. Como ejemplo, miente sobre la investigación de Getty con la finalidad de desacreditarle. Pavlova escribe propaganda, no historia.

Pavlova hace mención solamente de los artículos de Zhukov en KP, y lo escribió antes de la publicación de Inoy Stalin. La crítica de Pavlova se apoya en la suposición de que los juicios de Moscú,Tukhachesvki, etc fueron tapaderas, y toda las campañas electorales y constitucionales un montaje deliberado para tapar la represión.

Pavlova también afirma que, debido a que el Soviet Supremo no tenia poder político real en 1936, las elecciones al mismo tampoco le hubieran proporcionado ninguno… Si por “poder” Pavlova entiende la habilidad para desbancar al Partido Bolchevique de su posición dominante en la URSS y deshacer el socialismo, indudablemente tiene razón: desde luego que Stalin no tenia ninguna intención de permitir una contrarrevolución por medios constitucionales. Ni eso se permite en ningún país de democracia burguesa. Pero si por “poder” entiende capacidad para influenciar políticas estatales y ejercer presiones, dentro de unos límites sobre políticas sociales específicas y sobre el mismo Partido Bolchevique, es decir el tipo de poder que dan las elecciones en las democracias burguesas, entonces seguramente está equivocada.

Sobre Iuri Mukhin, Ubiystvo Stalina i Beriia:

Este libro de Mukhin a menudo es ignorado por aquellos mas bien contrarios a sus conclusiones, sobre la base de que hace comentarios que pudieran ser considerado antisemitas. Debiera también decirse que Mukhin hace comentarios oponiéndose al antisemitismo, en el mismo libro. El presente trabajo no extrae ningún dato de los párrafos en los que pudiera alegarse vestigios de antisemitismo. Mukhin también toma posturas excéntricas sobre algunos temas no relacionados con este libro. Tampoco cito ninguno de esos trabajos.

Lo mismo pudiera y debiera decirse cuando se citan académicos anticomunistas: el hecho de que sus prejuicios anticomunistas no significa que puedan, en ocasiones, tener enfoques de valor. Y, desde luego, el anticomunismo está estrechamente relacionado con el antisemitismo. No siendo ni anticomunista ni judío, Mukhin muestra cierta hostilidad contra ambos, pero tampoco es un anti comunista convencional y un anti semita convencional.

Los análisis de Mukhin de las fuentes primarias y secundarias son frecuentemente muy agudos, y yo los uso y cito cuando los encuentro de ayuda. Naturalmente, la cita de análisis de Mukhin que el autor considera útiles no implica acuerdo con parte de sus análisis que no se citan. Tampoco es Mukhin responsable de cualquier uso que yo haga de su investigación.

He comprobado cada referencia dada por Mukhin y todos los académicos aquí citados, excepto en el caso de fuentes primarias, solo disponibles para aquellos que trabajan en los archivos.

 

 

 

 

 

 

 

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(He incluído URL a las versiones on-line de de los textos citados, siempre que he podido localizarlos. G.F..)

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Segunda Parte

 

 

 

El periodo bélico

 

 

Hacia finales de la Segunda Guerra Mundial, Stalin y su grupo en el Politburó hicieron un intento más de impedir al Partido Bolchevique el control directo sobre el gobierno soviético. Veamos como Yuri Zhukov describe este hecho:

En Enero de 1944… por primera vez durante la guerra hubo una convocatoria conjunta del Pleno del Comité Central y de una sesión del Soviet Supremo de la URSS. Molotov y Malenkov prepararon un borrador de decreto del Comité Central, según el cual el Partido sería distanciado del poder. Conservaría únicamente agitación y propaganda; nadie podría despojarle de estas materias típicas de partido y de la participación en la selección de cuadros, algo totalmente natural. Simplemente, prohibió al Partido interferir en cuestiones económicas y en las labores del los órganos del Estado. Stalin leyó el borrador, cambió seis palabras, y escribió “CONFORME” sobre el mismo. Lo que sucedió después sigue siendo un misterio…

 

Éste fue un nuevo intentote reservar para el partido únicamente aquellas tareas que desempeñó durante la guerra. El borrador tenía 5 firmas: Molótov, Malenkov, Stalin, Khruschev, Andreev. No hubo copia, y sólo podemos especular sobre el voto de los demás. Ni el todopoderoso Comité Estatal de Defensa, con cuatro miembros en el Politburó pudo cambiar el viejo orden de las cosas. Esto demuestra, una vez más,  que  Stalin nunca tuvo el poder que tanto estalinistas como antiestalinistas le atribuyen. (Zhukov, Kul’tovaia; ) (1)

No sabemos cómo iba a ser llevado a cabo este “distanciamiento” del Partido de las cuestiones económicas y del estado. Presumiblemente algún otro método de dotar a los órganos estatales habría sido contemplado. ¿Hubiera significado esto una vuelta a las elecciones tal y como se indicaba en la Constitución de 1936?

Cualquiera que sea la respuesta a estas cuestiones  parece probable que el Comité Central, compuesto ampliamente por los Primeros Secretarios del Partido, rechazó una vez más los planes del grupo de Stalin de cambiar fundamentalmente el sistema soviético. ¡En su “Informe Secreto”, Khruschev negó la celebración de ningún pleno! Dado que la mayoría de los miembros del Comité Central entre los oyentes sabían que esto era mentira, puede ser que el propósito de esta mentira era una tácita indicación de que este peligroso movimiento contra su poder estaba ya formalmente “enterrado”.

Tras la guerra

 

Como hemos visto, Stalin creía que un importante problema, tanto para la URSS como para el Partido Bolchevique era una situación de doble poder. Era el Partido, no el gobierno, quien dirigía en realidad la sociedad. De forma progresiva, los funcionarios del Partido ejercían el poder mediante la supervisión y la vigilancia, en vez de gestionar la producción.

Conseguir que el Partido se librara del control directo del Estado serviría para un cierto número de objetivos:

-Institucionalizaría la Constitución de 1936 y reforzaría los lazos entre la población y el Estado Soviético.

-Devolvería la dirección de las instituciones estatales a aquellos que realmente estaban preparados para ello.

-Evitaría al Partido la degeneración en sus niveles superiores hacia una casta de parásitos y carreristas corruptos.

Hasta la guerra, el Politburó se había reunido al menos dos veces por semana. En Mayo de 1941 Stalin se convirtió en cabeza oficial del Estado Soviético, reemplazando a Molótov como Presidente del Consejo de Comisarios del Pueblo, o Sovnarkom, el órgano ejecutivo del gobierno de la URSS.

Pero durante la guerra el la URSS no estaba dirigida ni por este cuerpo ni por el Partido, sino por el Comité Estatal de Defensa, compuesto por Stalin y tres de sus más cercanos colaboradores. Durante la guerra el Comité celebró sólo un Pleno, mientras que, no sólo durante la guerra sino también después, el Politburó se reunió muy raramente. Según Pyzhikov, “el Politburó, a fectos prácticos, no ejerció”. El disidente soviético Zhores Medevedev cree que el Politburó se reunió seis veces en 1950, 5 veces en 1951 y 4 veces en 1952. (2) Es decir, Stalin quitó al Politburó la dirección del Estado (Pyzhikov, 100; Medvedev, Sekretnyi).

Stalin parece haber descuidado su papel como cabeza del Partido. Los plenos del Comité Central se fueron haciendo escasos. No tuvo lugar ningú Congreso durante 13 años, entre 1939 t 1952. Tras la guerra, Stalin firmó decisiones conjuntas del Partido y del gobierno en tanto simple Presidente del Consejo de Ministros (el conocido Consejo de Comisarios del Pueblo), dejando a otro de los secretarios, Zhdanov o Malenkov, firmar en nombre del Partido. (Pyzhikov 100).

El ascendiente del Partido continuaba siendo alto. Pero tal vez fuera solamente porque Stalin era todavía Secretario General del Partido. Fue el único líder del bando aliado que continuó sus funciones tras la guerra: Roosvelt había muerto y Churchill fue derrotado en las elecciones de 1945. No es ninguna exageración decir que, entre los trabajadores, Stalin era el personaje mundial más famoso y respetado. El movimiento comunista que dirigía era la esperanza para millones de personas y se expandió enormemente como resultado de la victoria sobre el fascismo. El gran prestigio de Stalin como Jefe de Estado prestó gran autoridad al aparato del Partido. (Mukhin, Ubyitsvo 622; Ch. 13).

Las actividades de Stalin sugieren que aún estaba intentando quitar al Partido su poder directo sobre el estado. Sin embargo, si fue de esta manera, lo hizo con muchas precauciones. Podríamos deducir algunas razones para este cuidado:

-Mostrar una infundada falta de confianza en el Partido hubiera sido un mal ejemplo para otros países del mundo, donde los Partidos Comunistas no habían conseguido el poder.

-El Comité Central y la Nomenclatura se oponían, tal y como hivcieron antes de la guerra.

Por estas razones actuaría discretamente, evitando el más mínimo encontronazo. (Mukhin, Ubyitsvo 611)

El Programa del Partido de 1947

 

Probablemente hubo más en los planes estalinistas de democratización de lo que sabemos hoy sobre ello. Alexander Pyzhikov, un historiador marcadamente anticomunista y antiestalinista ha mencionado unas interesantes selecciones de un borrador fechado en 1947 sobre un programa del Partido para impulsar la democracia y el igualitarismo en la URSS. Este fascinante y completamente desconocido plan no fue nunca publicado, y, evidentemente no está disponible para otros investigadores.

Ésta es la selección mencionada literalmente por Pyzhikov:

El desarrollo de la democracia socialista como base de la construcción de una sociedad socialista sin clases convertirá progresivamente la dictadura del proletariado en la dictadura del Pueblo Soviético. A medida que cada individuo se implique día a día en los asuntos de estado, el crecimiento de la conciencia y la cultura comunista en la población, y el desarrollo de la democracia socialista llevará a la paulatina desaparición de formas de coacción en la dictadura del pueblo soviético, y a un progresivo de las medidas coactivas por la influencia de la opinión pública, y a la conversión de éste, principalmente en el órgano de la dirección de la vida económica del país.

 

Pyzhikov resume otros párrafos de este documento inédito como sigue:

En particular, el borrador trataba sobre el desarrollo de la democratización del orden soviético. El plan reconocía como esencial incorporar a los trabajadores en la gestión de los asuntos de estado, en la cotidiana actividad estatal y en la actividad social, sobre la base de rápido desarrollo del nivel cultural de las masas y la simplificación al máximo de la dirección del estado. Proponía en la práctica proceder a la unificación del trabajo productivo con participación en los asuntos de estado, con la transición hacia la total dirección del estado por parte de toda la clase trabajadora. También se extendía sobre la idea de control directo por parte del pueblo de la actividad legislativa, por lo que lo siguiente era considerado esencial:

 

a)       Implantar el voto universal y la toma de decisiones de las cuestiones más importantes de la vida gubernamental, tanto en la esfera social como económica, así como en las cuestiones relativas a las condiciones de vida y el desarrollo cultural.

b)       Ensanchar el desarrollo de las iniciativas legislativas desde abajo, concediendo a las organizaciones sociales el derecho a solicitar al Soviet  Supremo propuestas legislativas.

c)        Confirmar el derecho de los ciudadanos y de las organizaciones sociales a presentar directamente propuestas al Soviet Supremo sobre las cuestiones más importantes de política nacional e internacional.

 

Tampoco se olvidaron los métodos de elección de directores. El borrador del programa del Partido abordaba la selección de todos los miembros responsables del aparato del estado mediante elección de acuerdo con el grado de desarrollo hacia el comunismo. Abordaba cambios en el funcionamiento de una serie de órganos estatales directivos para irlos convirtiendo progresivamente en instituciones de administración y supervisión de la economía como un todo. Para ello, el máximo desarrollo posible de organizaciones voluntarias e independientes era visto como importante. Se atendió al refuerzo de la importancia de la opinión social en la ejecución de la transformación comunista de la conciencia popular, en el desarrollo, sobre la base de la democracia socialista entre amplias masas populares, de la “ciudadanía socialista”, del “heroísmo laboral” y del “valor del Ejército Rojo”.

 

Siempre según Pyzhikov, Zhdanov informó sobre el trabajo de la comisión planificadora en el Pleno del Comité Central de Febrero de 1947, proponiendo la celebración del 19º Congreso del Partido para finales de 1947 o para 1948. Avanzó también un plan para un orden sencillo de convocatorias anuales de conferencias del Partido, con una “renovación obligatoria” de no menos de una sexta parte del Comité Central cada año. De haber sido llevada a la práctica, y si la “renovación” hubiera efectivamente causado una mayor rotación de los miembros del Comité Central, ésto hubiera significado que los Primeros Secretarios y otros líderes del Partido en el C.C. hubiesen estado menos atrincherados en sus posturas, dejando sitio a savia nueva en el cuerpo dirigente del Partido, facilitando la crítica de los simples militantes a los líderes del Partido. (Pyzhikov 96).

Este audaz plan refleja muchas de las ideas del “agotamiento del estado”, vislumbrado en “El Estado y la Revolución” de Lenin, sobre ideas que éste encontró en Marx y Engels. Al proponer la participación democrática y directa en todas las decisiones del estado del pueblo soviético y sus organizaciones populares, y la “renovación” (o, al menos, la posibilidad de reemplazo) de no menos de una sexta parte del Comité Central cada año a través de una Conferencia, este plan preveía el desarrollo de la democracia desde abajo, tanto en el Estado como en el mismo Partido.

Pero todo fracasó. Como sucedió con las propuestas previas de democratización del Estado y del Partido antes mencionadas, no conocemos los detalles de cómo sucedió. Probablemente fue rechazado en el Pleno del Comité Central. El 19º Congreso del Partido se pospuso hasta 1952. Como siempre, no sabremos por qué. Las características del borrador del Programa del Partido hacen sugerir que la oposición del Comité Central -los Primeros Secretarios- pudo haber sido la causa. (3)

El decimonoveno Congreso del Partido

 

Parece ser que la dirección estalinista hizo un último esfuerzo por separar al Partido de sus funciones de dirección del Estado en el 19º Congreso  de 1952, y en el Pleno del Comité Central que se celebró a continuación. Empezando por Khruschev, la Nomenclatura del Partido procuró destruir cualquier rastro de este Congreso, actuando inmediatamente para eliminar lo que en él se realizó. Bajo Brezhnev se publicaron las transcripciones de todos los Congresos del Partido hasta el decimoctavo. Hasta hoy, nunca se han publicado las actas del decimonoveno. En éste Stalin sólo dirigió un corto discurso al Congreso que fue publicado. Pero también dirigió un discurso de hora y media en el Pleno que tuvo lugar a continuación. Este discurso no se publicó, excepto algunos cortos párrafos, tampoco se publicó la transcripción de este Pleno. (4).

Stalin convocó el Congreso para cambiar el status del Partido y su estructura organizacional. Entre los cambios están los siguientes:

– El nombre del Partido fue oficialmente cambiado de “Partido Comunista (Bolchevique) de la Unión” a Partido Comunista de la Unión Soviética”. Ésto imitaba las denominaciones de la mayoría de los partidos comunistas en el mundo, haciendo depender al partido del estado.

– Un “Presidium” reemplazó al Politburó del Comité Central. Este nombre definía a los representantes de otro órgano representativo (en este caso el Comité Central), como, por ejemplo el Presidium del Soviet Supremo. También suprimió lo “político” del nombre; en realidad, todo el Partido era político, no solo el cuerpo dirigente.

Sin duda, también sugería  un organismo que dirigiera solo el Partido, no el Partido y el Estado. El Politburó había sido un órgano de miembros de diversa procedencia. Incluía al Presidente del Consejo de Ministros (cabeza del órgano ejecutivo del Estado; esto es, la Jefatura del Estado); al Presidente del Presidium del Soviet Supremo (cabeza del cuerpo legislativo); al Secretario General del Partido (Stalin), un Secretario o dos más del Partido, y un par de ministros del gobierno. Las decisiones del Politburó eran ejecutivas tanto para el Partido como para el Gobierno. (4).

Por tanto, y en comparación con la virtualmente suprema posición del Politburó en el país, el papel del Presidium fue ampliamente reducido. Desde el momento en que la cabeza del Estado y la Cabeza del Soviet Supremo no tenían plaza reservada, el Presidium sólo el órgano dirigente del Partido Comunista.

Huno también otros cambios:

– El cargo de Secretario General (el del mismo Stalin) fue suprimido. Ahora Stalin era sólo uno de los 10 Secretarios del Partido (6), todos los cuales figuraban en el nuevo Presidium, compuesto de 25 miembros y 11 suplentes, cantidad mucho más alta que los 9-10 del antiguo Politburó. Este mayor tamaño le daría un carácter mucho más deliberativo, en vez de ser un órgano en el que se tomasen muchas decisiones finales rápidamente ejecutadas.

– La mayoría de estos miembros del Presidium parecen haber sido funcionarios gubernamentales, y no líderes del Partido. Khruschev y Malenkov se preguntaría más adelante cómo hubiera podido Stalin conocer de oídas a personas que él mismo sugirió para el Presidium, dado que no eran líderes conocidos (y, por tanto, no eran Primeros Secretarios). Presumiblemente, Stalin les nombró por su rango en el liderazgo del Estado, en contraposición al liderazgo en el Partido. (7).

Stalin hizo seguir a su dimisión como Secretario General del Partido, que tuvo lugar en el 19º Congreso, una propuesta, en el Pleno del C.C. que le siguió, de renunciar también a su puesto en este comité Central, conservando sólo el cargo de Jefe de Estado (Presidente del Consejo de Ministros).

Con Stalin fuera del Comité Central, figurando sólo como Presidente del Consejo de Ministros, los funcionarios gubernamentales no se hubieran sentido obligados a informar al Presidium, el órgano más alto del Partido. Esta acción de Stalin hubiera arrebatado autoridad a los funcionarios del Partido, cuya función de “supervisión” era innecesaria, en términos productivo-económicos. No siendo Stalin el Jefe del Partido, el liderazgo de éste, la Nomenclatura, hubiera perdido prestigio. Los militantes de base ya no se hubieran sentido obligados a “elegir” (es decir, a confirmar) a los candidatos recomendados por los Primeros Secretarios y por el Comité Central.

Desde esta perspectiva, la dimisión de Stalin de su puesto en el Comité Central hubiera sido un desastre para la Nomenclatura. Se sentían protegidos de las críticas sin piedad por parte de los militantes de base únicamente gracias a la “sombra de Stalin”. Hubiera significado que, en el futuro, sólo la gente más inteligente y más capaz sobreviviría en la Nomenclatura del Partido, así como en el aparato del Estado. (Mukhin, Ubiystvo, 618-23)

 

La falta de transcripciones sugiere que algo sucedió en este Pleno, y que Stalin dijo cosas en su discurso que la Nomenclatura no quiso que se hicieran públicas. También indica, y es muy importante subrayar ésto, que Stalin no era todopoderoso. Por ejemplo, las serias críticas de Stalin a Molótov y Mikoyan en este Pleno no se publicaron hasta mucho después de su muerte. (8).

El famoso escritor soviético Konstantín Simonov estaba presente, en tanto miembro del Comité Central. Fue testigo del pánico y rechazo de Malenkov cuando Stalin propuso votar para liberarle de su cargo en el Comité Central. (Simonov, 244-5). Enfrentado a una oposición vociferante, Stalin no insistió. (9).

Tan rápidamente como pudieron, los líderes dieron pasos para anular las decisiones del 19º Congreso del Partido. En su reunión del 2 de Marzo, con Stalin aún vivo pero inconsciente, un Presidium reducido (esencialmente, los miembros del antiguo Politburó) se vieron en la dacha de Stalin. Allí decidieron volver a reducir el Presidium a 10 miembros, en vez de 25. Era, básicamente, el antiguo Politburó, de nuevo. El número de Secretarios del Partido se redujo otra vez a 5. Khruschev fue nombrado “coordinador” del Secretariado y, cinco meses más tarde, “Primer Secretario”. Finalmente, en 1966, la palabra Presidium fue modificada a su antigua denominación, Politburó.

Durante el resto de la historia de la Unión Soviética el Partido continuó dirigiendo la sociedad., siendo sus rangos más altos una capa de elites privilegiadas, corruptas y autonombradas. Bajo Gorbachov este grupo dirigente disolvió la URSS, dándose a sí mismos la riqueza económica y el liderazgo político en la nueva sociedad capitalista. A la vez, destruyó los ahorros de la clase trabajadora soviética, robando sus beneficios sociales. Clase trabajadora cuyo esfuerzo había sido el origen de la inmensa riqueza colectiva  de la Unión soviética. Esa misma Nomenclatura continúa hoy en día el Estado post-soviético.

Lavrentii Beria

Beria es el personaje más calumniado en la historia soviética. Por tanto, el reverso del juicio histórico sobre la carrera de Beria, juicio que empezó repentinamente tras el fin de la Unión Soviética, ha sido incluso más intenso que la reevaluación académica del papel de Stalin, que es el tema principal de estos artículos.

Los “cien días” de Beria (exactamente 112 días, desde la muerte de Stalin el 5 de Marzo de 1953 hasta su destitución el 26 de Junio) fueron testigos del inicio de profundas reformas. Si la dirección soviética hubiera permitido que estas reformas se hubieran desarrollado totalmente la historia de la Unión Soviética, del Movimiento Comunista Internacional, de l a Guerra Fría, y, en resumen, de la última mitad del Siglo XX, hubiera sido radicalmente diferente.

Las iniciativas de reforma de Beria incluían, como mínimo, las siguientes. Todas merecen ser destacadas, y algunas de ellas están teniendo ahora un especial estudio, incluso a pesar de que el Gobierno Ruso mantiene las fuentes primarias más importantes vetadas incluso a historiadores de confianza:

– La reunificación de Alemania como un estado no-socialista, neutral, paso que hubiera sido terriblemente popular entre los alemanes, y notablemente desagradable para los aliados de la OTAN, incluyendo a Estados Unidos.

– La normalización de relaciones con Yugoslavia, que prometía volver de su tácita alianza con Occidente hacia el Kominform.

– Una política sobre las nacionalidades que se oponía a la “rusificación” en las áreas recientemente anexadas del Oeste Ucraniano y los Estados Bálticos, junto al objetivo de recuperar, al menos, a algunos de los grupos nacionalistas en la emigración. Una política reformada de nacionalidades en otras áreas no rusas, incluyendo Georgia y Bielorrusia.

– Rehabilitaciones y compensaciones para aquellos injustamente condenados por los cuerpos jurídicos especiales (las troikas y las “Comisiones Especiales” del NKVD) durante los años 30 y 40. Bajo Beria este proceso se hubiera llevado a cabo de manera muy distinta de cómo se llevó a cabo bajo Khruschev, que rehabilitó a muchos que eran incuestionablemente culpables.

Algunas de las otras reformas de Beria fueron llevadas ampliamente a la práctica, incluyendo:

– Amnistía para un millón de prisioneros por crímenes contra el Estado.

– Poner término a la investigación del “Complot de Médicos”, junto al reconocimiento de que las acusaciones habían sido injustas, y el castigo a los funcionarios del NKVD involucrados, incluyendo la destitución de Kruglov, antiguo director del NKVD, del Comité Central. (11).

– Poner término a la autoridad de la “Comisión Especial” del NKVD para sentenciar a muerte o a largas penas de cárcel.

– En un movimiento no sólo contra el culto a Stalin, sino contra todo culto a todos los líderes en general, prohibir la exhibición de retratos de líderes en los grandes mítines festivos. Ésto fue anulado por los líderes del Partido poco después de la destitución de Beria.

Las actividades de Beria en pro de una reforma democrática

Oficialmente, Beria fue arrestado por los otros miembros del Politburó más algunos generales el 26 de Junio de 1953. Pero los detalles de esta supuesta detención son oscuros, y hay versiones contradictorias (12). En cualquier caso, durante el Pleno del Comité Central de Junio de 1953 dedicado a acusar a Beria de varios crímenes, Mikoyan declaraba:

“Cuando [ Beria ] hizo su presentación en la Plaza Roja sobre la tumba del camarada Stalin, le dije: “En tu discurso hay un párrafo en el que garantizas a cada ciudadano los derechos y libertades contemplados en la Constitución. Si en el discursod e un simple orador no hay frases vacías, en el discurso de un ministro político del interior, que es un programa de acción, deberás cumplirlo”. El me respondió: “Y lo cumpliré”.” (Beria 308-9, Mukhin 178).

Beria había dicho algo que alarmó a Mikoyan. Aparentemente, era el hecho de que en ese crucial discurso en la Plaza Roja, y haciendo referencia a la Constitución, Beria omitió toda referencia al Partido Comunista, hablando sólo sobre el Gobierno Soviético. Beria habló en segundo lugar, después de Malenkov, una demostración pública de que ahora era la segunda persona en el rango del Estado Soviético. Sus palabras habían sido éstas:

“Los trabajadores, los campesinos koljosianos, la intelligentsia puede trabajar pacíficamente y en confianza, sabiendo que el Gobierno Soviético garantizará diligente e incansablemente sus derechos, tal y como figuran en la Constitución de Stalin…De ahora en adelante la política del Gobierno Soviético será la política leninista y estalinista de mantenimiento y refuerzo de la paz…” (Beria, Discurso).

 

Mukhin sugiere posibles interpretaciones para este párrafo. La gente de la calle difícilmente entendería lo que Beria decía, pero para la Nomenclatura del Partido ésto era un buen navajazo. Beria pretendía llevar adelante el país sin Partido; por lo tanto, sin ellos. Prometía salvaguardar los derechos del pueblo, que no les concedía el Partido, sino… ¡una Constitución! (Mukhin, 179).

En este mismo Pleno de Junio de 1953 Khruschev dijo:

Recordemos como Rakosi [ líder comunista húngaro ] dijo “Me gustaría saber qué es lo que se decide en el Consejo de Ministros y qué es lo que se decide en el Comité Central, qué tipo de división debería existir…” Y Beria dijo tranquilamente: “¿Qué Comité Central? Que decida el Consejo de Ministros, y dejemos que el Comité Central se dedique a sus temas de cuadros y propaganda”.  (Beria 91)

Más tarde, en el mismo Pleno Lazar Kaganovich abundó sobre el punto de Khruschev:

“El Partido es para nosotros lo más elevado. No debe permitirse a nadie hablar como lo hizo este sinvergüenza [ Beria ]: “el Comité Central [ para ] cuadros y propaganda, no para dirigir políticamente, no para dirigir toda la vida, como nosotros los bolcheviques la entendemos”.” (Beria 138).

Estos hombres parece que creyeron que Beria proyectaba sacar al Partido de su función de dirigir directamente el país. Era muy parecido a aquello por lo que Stalin y los suyos habían luchado durante las discusiones del borrador constitucional en los años 1935 a 1937. Se puede distinguir en el borrador del Programa del Partido de 1947 y en la reestructuración del Partido Bolchevique por parte de Stalin en el 19º Congreso y el subsiguiente Pleno del Comité Central unos pocos meses antes.

El hijo de Beria, Sergo, afirma que su padre y Stalin estaban de acuerdo en la necesidad de sacar al Partido de la dirección directa de la sociedad soviética:

“Las relaciones de mi padre con el Partido fueron complejas… Nunca ocultó sus relaciones con el aparato del Partido. Por ejemplo, directamente dijo a Khruschev y a Malenkov que el aparato del Partido corrompía a la gente. Era apropiado para los primeros tiempos, cuando el Estado Soviético acababa de formarse. Pero mi padre les preguntaba: “¿Quién necesita hoy a estos controladores?”

Tenía la misma clase de conversaciones con los directores de industrias y factorías a quienes, naturalmente, lo les interesaban en absoluto los inútiles del Comité Central.

Mi padre era igual de sincero con Stalin. Iósif Vissariónovich estaba de acuerdo es que el aparato del Partido se había liberado a sí mismo de responsabilidad en materias concretas y no ahcía nada sino charlar. Un año antes de su muerte, cuando Stalin presentó el nuevo diseño del Presidium del Comité Central, dio un discurso cuyo punto principal giraba en torno a la necesidad de encontrar nuevas formas de dirigir el país, dado que los antiguos modos no eran los mejores. Tuvo lugar una seria discusión, en torno a la actividad del Partido”. (Sergo Beria Moy Otets Lavrentii Beria)

La planeada reestructuración de Beria de las relaciones entre el Estado y el Partido hubiera sido probablemente muy popular entre los comunistas de base, por no hablar de la mayoría de ciudadanos soviéticos no militantes. Pero era una grave amenaza para la Nomenclatura.

Mukhin lo explica de esta manera:

“Beria no renunció a meter en la cabeza de la gente la idea de que el país debiera ser dirigido, en el centro y en la periferia, por los Soviets, tal y como la Constitución señalaba, y que el Partido debiera ser un órgano ideológico, que garantizara, a través de la propaganda, que con su ayuda, los diputados a los Soviets a todos los niveles serían comunistas. Beria propuso recuperar el espíritu de la Constitución en el pleno sentido del slogan “Todo el poder a los Soviets!”. Mientras Beria hubiera operado exclusivamente en la esfera ideológica, hubiera sido desagradable para la Nomenclatura, pero nada espantoso. Dado su poder, hubieran seleccionado delegados al Soviet Supremo, instruyéndoles a fin de que las ideas de Beria no se hubieran llevado a efecto. Pero si Beria no permitía  a los Secretarios y al Comité Central las elecciones y la sesión del Soviet Supremo, ¿Qué tipo de decisiones podrían los diputados alcanzar?” (Ubiystvo 363-4)

Lógicamente, ésto enfrentaba a Beria con la mayoría de la Nomenclatura del Partido. (Ubyistvo 380). Khruschev era el representante de los intereses de ese grupo, o, por lo menos, de su fracción más grande y activa. Y Khruschev tenía un concepto muy diferente de la “democracia”. El famoso director de cine Mikhail Romm recordaba las palabras de Khruschev en eun encuentro con intelectuales:

“Desde luego, todos nosotros os hemos escuchado, y hemos hablado con vosotros. Pero, ¿quién decidirá? En nuestro país decide el pueblo. Y, ¿qué es el pueblo? Es el Partido. Y, ¿quién es el Partido? Pues nosotros. Nosotros somos el Partido. Esto significa que nosotros decidiremos. Yo decidiré. ¿Comprendido? (Alikhanov).

Como Mukhin indica:

El Partido en tanto que organización de millones de comunistas, estaba acabado. El grupo de personas en la cumbre se convirtió en el Partido. (Mukhin Ubiystvo 494).

Las muertes de Stalin y Beria… y otras muertes

Junto a las misteriosas circunstancias de la muerte de Beria hay que sumar el considerable número de pruebas de que o bien se dejó que Stalin muriera en el suelo de su dacha tras sufrir una trombosis, o tal vez, fue envenenado. No tenemos tiempo ni espacio para resumir aquí esta cuestión

Sin embargo, no es necesario para nuestros propósitos. La amplia circulación y credibilidad entre rusos de toda orientación política demuestra que tanto la muerte de Stalin como la de Beria fueron muy beneficiosas para la Nomenclatura. Las pruebas son que tanto Beria como Stalin querían una perestroika comunista, una “reestrucuración” del poder político, y no del económico. Nada que ver con la superexplotación capitalista y el despellejamiento que el país ha sufrido bajo el nombre de “perestroika” desde los últimos años 80. Esas pruebas son independientes de otras que puedan demostrar que fueron asesinados.

El resultado inmediato de los fracasos de Stalin y Beria en sus intentos democratizadores fue dejar a la URSS en manos de la dirección del Partido. No llegó ninguna democracia obrera a la Unión Soviética. Los principales líderes del Partido continuaron monopolizando puestos importantes del estado y de la economía, convirtiéndose en un estrato parasitario, explotador, con marcado parecido a sus semejantes de las economías capitalistas.

En su sentido literal, este estrato disfruta hoy del poder, Gorbachov, Yeltsin, Putin y el resto de dirigentes de Rusia y los estados post-soviéticos son todos los antiguos miembros de la dirección del Partido. Durante largo tiempo explotaron a la ciudadanía soviética en su papel de super privilegiados funcionarios. Después, bajo Gorbachov, controlaron el proceso de privatización de la propiedad colectiva que pertenecía a la clase obrera de la URSS, empobreciendo de paso no sólo a los trabajadores, sino a la amplia clase media. Se le ha considerado la mayor expropiación de la historia (13).  “La nomenklatura del Partido destruyó la Unión Soviética”. (Bivens  & Bernstein; O’Meara; Williamson).

Para esconder su papel en las ejecuciones masivas de los años 30, su éxito en hacer fracasar los intentos estalinistas de democratización, su rechazo para llevar a cabo las reformas de Stalin y de Beria, y en resumen, su rechazo a democratizar la Unión Soviética. Khruschev y los principales líderes del Partido culparon a Stalin de todo, mintiendo sobre la existencia de serias conspiraciones en la URSS en los años 30, y tapando sus papeles protagonistas en las ejecuciones que siguieron.

El “discurso secreto” de Khruschov en 1956 fue el mayor golpe al movimiento comunista mundial de la historia. Dio alas a los anticomunistas de todo el mundo, que decidieron que por una vez había un líder comunista en quien confiar. Los documentos publicados desde el fin de la Unión Soviética afirman que cada una de las acusaciones contra Stalin eran mentiras. Esa evidencia nos lleva, a su vez, a preguntarnos por los motivos reales que llevaron a Khruschov a atacar a Stalin de esa manera. Los investigadores han demostrado ya que las acusaciones “oficiales” contra Beria citadas por Khruschev y los suyos o bien son falsas, o no se basan en ninguna prueba. Los muros de mentiras que rodean estos sucesos nos obligan a preguntarnos: ¿Qué estaba sucediendo en realidad? El presente ensayo sugiere unarespuesta.

Conclusiones e investigaciones pendientes

Dado que Stalin preveía la competencia de partidos políticos en su plan de elecciones abiertas, es lógico preguntarse: ¿Cuán democrático hubiera resultado ésto si Stalin hubiera llevado a cabo su plan? Las respuestas a las preguntas sobre la democracia tienen que comenzar con otra cuestión: ¿Qué significa “democracia”?

En países capitalistas industrializados “democracia” significa un sistema en el cual los partidos políticos compiten electoralmente, pero en el que todos están controlados por las elites, extremadamente ricas y autoritarias. Tampoco permite esa “democracia” que el capitalismo en sí mismo  pueda ser “botado” del poder. Esta “democracia” es una creación y una técnica de la clase dirigente capitalista; en pocas palabras, es “falta de democracia”.

¿Pudieran haber funcionado en la URSS las elecciones abiertas de candidatos de ciudadanos y grupos de ciudadanos, dentro de los límites de aceptar la dirección de la clase obrera? ¿Pueden funcionar en alguna futura sociedad socialista? ¿Cuál es el papel de la “democracia representativa”, es decir de las elecciones, en una sociedad que persigue la abolición de las clases? Dado que lo recomendado en la Constitución de 1936 nunca se llevó a efecto en la URSS, nunca sabremos las fuerzas y debilidades de esa alternativa. Marx y Engels hicieron importantes deducciones sobre la naturaleza de la democracia proletaria, basándose en la Comuna de París. Es una desgracia que nunca tuviéramos una experiencia de elecciones abiertas en la Unión Soviética de la época de Stalin. Sin duda se hubieran dado avances y retrocesos, de los que podríamos haber aprendido mucho.

Los estudios motivados por el anticomunismo seguirán dando cierta vida al paradigma Khruschev/Guerra Fría/Stalin, paradigma viejo y falso, pero todavía no lo suficientemente desacreditado. Pero el proceso de reinterpretar la historia de la Unión Soviética a la luz de la avalancha de documentos soviéticos que fueron en su día secretos hace mucho que ah empezado en Rusia. Y tendrá lugar pronto en cualquier lugar. Un objetivo principal de este ensayo es introducir a otros en este planteamiento.

Hay un extremo que sorprenderá prácticamente a cualquier lector. Según el “culto a la personalidad”, y la adulación que rodeaba a Stalin, estamos condicionados a la idea de un Stalin como “dictador todopoderoso”. Esta mentira fundamental en el paradigma Khruschev/Guerra Fría, refutada por la investigación aquí reflejada, ha distorsionado totalmente nuestro conocimiento de la historia soviética. De hecho, Stalin nunca fue “todopoderoso”. Fue obstaculizado por los esfuerzos organizados de otros líderes del Partido. Nunca fue capaz de conseguir su meta de reformas constitucionales. Ni tampoco fue capaz de controlar a los Primeros Secretarios y al NKVD.

El “culto” disfrazaba las luchas políticas. Las transcriciones de los Plenos del Comité Central demuestran que aunque, a veces, los líderes bolcheviques estaban directamente en desacuerdo con Stalin, ésto ocurría muy escasamente. Las discusiones políticas no eran puestas en primer plano y dirimidas, sino que eran tratadas de otras maneras. Algunas de estas maneras eran informales, como se hizo en el caso de los Primeros Secretarios en Julio de 1937. Otras veces, el tratamiento eran los métodos policiales, al interpretarse el desacuerdo político como una oposición hostil.

Cualquiera que fuera el mecanismo, el resultado de ese “culto” fue un autoritarismo profundamente antidemocrático. Stalin parece ser uno de los pocos líderes soviéticos en haber comprendido ésto. A lo largo de su vida condenó ese “culto” en numerosas ocasiones (15). Pero, evidentemente, nunca comprendió en toda su extensión lo dañino que podía ser.

Las conclusiones aquí expuestas, basadas prácticamente en su totalidad en investigaciones ajenas, sugieren algunas áreas para otras investigaciones:

– ¿Qué forma puede tomar la “democracia” en una sociedad socialista que se ha puesto como objetivo evolucionar hacia una sociedad sin clases? ¿Hubiera funcionado el proyecto de la Constitución de 1936 tal y como Stalin lo preveía, a efectos de democratizar la Unión Soviética, y devolver al Partido Bolchevique su papel original de ser una organización de revolucionarios dedicados cuya tarea principal era llevar al país hacia el comunismo? ¿O tal vez este modelo incorporaba tantos del concepto burgués capitalista de “democracia” que hubiera dificultado, más que impulsado, la evolución de la URSS hacia el capitalismo?

– ¿Cuál es el papel más adecuado para el Partido Comunista en una sociedad de este tipo?

– ¿Cuáles son las formas de liderazgo compatibles con el reforzamiento democrático de la clase obrera? ¿Qué formas de liderazgo político (y económico) están en contradicción con estas metas?

Una vez que ponemos en cuestión si unas “elecciones” y un “gobierno representativo” son suficientes para que el Estado exprese de trabajadores y campesinos, podemos pensar que la Constitución de 1936, incluso si se hubiera llevado a la práctica, tampoco hubiera conseguido ésto. Ésto puede sugerirnos que la “solución” no pasa por hacer más fuerte al Estado y más débil al Partido, como parece que pensaban Stalin y Beria. Los marxistas creen que el Estado es siempre dirigido por una clase u otra, por lo que si una nueva clase dirigente surge de la elite del Partido, o de cualquier otro lugar de la sociedad, lo dirigirá y cambiará e estado para hacer esa dirección más efectiva. Y éso nos demuestra que la distinción Estado/Partido es artificial y falaz, y debe ser eliminada.

Los beneficios materiales de los altos funcionarios del Partido debieron jugar un importante, incluso decisivo, papel en el desarrollo del estrato llamado nomenklatura. Probablemente, la evidente intención de Stalin de impedir al Partido regir de forma directa el estado, devolviéndolo a “agitación y propaganda”, sugiere un conocimiento de esta contradicción por parte de Stalin, y tal vez de otros. ¿Hasta qué nivel fueron las amplias diferencias salariales para estimular la industrialización en la URSS? Si fueron esenciales, ¿fue un error permitir a los miembros del Partido acceder a privilegios materiales (altos salarios, viviendas especiales, tiendas especiales)? El contexto político en el que se toman estas decisiones, a finales de los años 20 y principios de los 30, necesita ser analizado más profundamente. Las discusiones, que por ahora no están disponibles, sobre el “salario máximo” del Partido, necesitan ser desveladas y estudiadas.

Zhukov y Mukhin creen que la táctica que atribuyen a Stalin y Beria, (la de apartar a los dirigentes del Partido de dirigir el Estado) fue, en efecto, la mejor ocasión de exhibir la degeneración del Partido. Como sugiero más arriba, tal vez la auténtica causa de la degeneración es la defensa de sus propios privilegios, y no la contradicción “rojo versus experto”, en sí misma.

Desde luego que los incentivos materiales fueron considerados necesarios, en primer lugar, para reclutar intelectuales expertos, pero burgueses, anticomunistas y anti-clase obrera, para ayudar a construir la base industrial de la URSS. A partir de esto, puede argumentarse que los salarios más altos fueron necesarios para animar a los técnicos expertos (incluyendo trabajadores expertos) a unirse al Partido Bolchevique, o para trabajar muy duro, en adversas condiciones laborales y vitales, a menudo poniendo en peligro la salud, y sacrificando la vida familiar. Partiendo de esto el amplio abanico de desigualdades, similares a las que se dan en el capitalismo, pudieron ser y fueron justificadas.

Tal vez Stalin y Beria creyeron que devolver al Partido a una función puramente política hubiera evitado la degeneración. Ya que su plan (en el caso de que fuera suyo) nunca se ejecutó, nunca podremos saberlo. Pero sospecho que la cuestión de los “incentivos materiales”, y la consecuente desigualdad económica, es la fundamental. En sus conversaciones con Félix Chuev, el viejo Molótov reflexionaba sobre la necesidad del igualitarismo, expresando su preocupación por el futuro del socialismo en la URSS, debido a la creciente desigualdad. Molótov no situaba las raíces de este desarrollo en los tiempos de Lenin ni de Stalin. De hecho, al igual que Stalin, era incapaz de mirar críticamente el legado de Lenin, aunque la necesidad de mantener y aumentar ciertas desigualdades de cara a aumentar la producción se remonta, al menos, hasta Lenin, e incluso al Marx de la Crítica al Programa de Gotha.

Las preguntas que nos hacemos reflejan inevitablemente y exponen nuestras preocupaciones políticas personales, y las mías no son ninguna excepción. Creo que la historia del Partido Bolchevique durante los años de Stalin, deformada por las mentiras anticomunistas y aún pendiente de ser escrita, tiene mucho que enseñar a las futuras generaciones. Los activistas políticos que busque en el pasado como guía, y los investigadores académicos con conciencia política, que creen que sus mejores contribuciones a un mundo mejor pueden ser aportadas del estudio de tales luchas del pasado, tienen una buena cantidad de cosas que aprender del legado de la Unión Soviética.

Como marinos medievales, guiados por mapas en los que había más imaginación que datos, hemos navegado erróneamente guiados por las historias oficiales de la URSS que son falsas en su mayoría. El proceso de descubrir la historia real del primer experimento socialista acaba de empezar. Como cualquier otro lector de este ensayo comprobará, creo que esto de una importancia inmensa para nuestro futuro.

Notas

 

1)                   Texto completo de la edición según Zhukov. Ver también la opinión de Zhukov en Tayny 270-27, en donde también se reproduce el texto.

2)                   Otra lectura de los archivos sugiere que las cifras pudieran ser 6,6 y ver Khlevniuk O., et al. eds. Politburó TsK VKP(b) i Sovet Ministrov SSSR 1945-1953. Moscow: ROSSPEN, 2002, 428-431.

3)                   Pyzhikov atribuye este impulse democrático a los leningradenses, especialmente a Voznesensky. (Ver también su artículo “N. A. Voznesensky” en http://www.aki.ru/id/new/ek5.htm) Esto supondría también el apoyo de Zhadanov, aunque esta protección no “encaja” en la teoría de Pyzhikov sobre que las fuerzas más pro-capitalistas –Voznesensky y sus colegas de Leningrado- fueran las más democráticas. Y tampoco explica, ya que el grupo leningradense conservó su fuerza hasta 1947, por qué no fue adoptado el borrador. Ni indica, ni mucho menos prueba, alguna de las necesarias concomitancias entre la orientación de Voznesensky pro-capitalista y consumista, por la cual era famoso, y la democracia política. Y finalmente no indica que Stalin no la apoyó.

4)                   Según Zhores Medvedev, los archivos personales de Stalin fueron destruídos inmediatamente tras su muerte. (Medvedev, Sekretnyi). Si así fuera, es razonable suponer, como lo hace Mukhin (Ubiystvo 612) que algunas de sus ideas eran realmente peligrosas, y entre ellas, las ideas expresadas en estos encuentros. Mi análisis aquí y más abajo es principalmente el de Mukhin, Ch. 13 y Medvedev, op. cit.

5)                   Fue muy probablemente pensado como medida de unificación. Cada una de las repúblicas constituyentes de la URSS mantuvo su propio partido: Partido Comunista de Ucrania, de Georgia, etc… Ésto ha llevado a algunos líderes del Partido a pensar que Rusia, la mayor de las repúblicas, pero que no tenía partido propio, estaba en desventaja. Aparentemente una de las acusaciones más serias contra los líderes juzgados y ejecutados en el “Asunto de Leningrado” tras la post-guerra era la de que estaban planeando formar un Partido propiamente ruso, y trasladar la capital de la república rusa (no la de la URSS propiamente dicha) a Leningrado. Puede ser que ésto hubiera hecho a Rusia más poderosa, exacerbando el chauvinismo granruso, cuando lo que el momento pedía era reforzar la unidad de las diversas nacionalidades soviéticas. Ver David Brandenberger, “Stalin, the Leningrad Affair, and the Limits of Poswar Russocentrism”. Russian Review 63 (2004), 241-255.

6)                   El puesto de “Primer Secretario” fue creado tras la muerte de Stalin para Khruschev.

7)                   Citado en Mukhin, 617.

8)                   La publicación más antigua que he encontrado ha sido el periódico de izquierdas Sovetskaia Rocía, del 13 de Enero 2000 http://www.kprf.ru/analytics/10828.shtml; en inglés: http://www.northstarcompass.org/nsc0004/stal1952.htm.

9)                   Mukhin cree que fue una equivocación fatal. Se basa en que el interés de la nomenclatura del Partido era que Stalin muriera mientras fuera Secretario del Comité Central (a pesar de que no era ya “Secretario General”), y jefe de Estado; en una palabra, mientras aún estaba unido, en una sola persona, la jefatura del Partido y la del País. Su sucesor como Secretario del C.C. sería más aceptado por el país y el gobierno también como jefe de Estado. Si ésto era así, la maniobra para apartar a la nomenclatura del Partido de la dirección sería el fin. (Mukhin, Ubiystvo, 604 & Ch. 13).

10)                He extraído de las largas consideraciones sobre las reformas de Beria, tanto efectuadas como solo propuestas, de Kokurin and Pozhalov, Starkov, Knight y Mukhin, Ubiystvo. Todos los libros recientes sobre Beria citados en la biblioteca también lo analizan.

11)                En su “Discurso Secreto”, Khruschev también denunció el “Complot de los Médicos” como un montaje. Pero tuvo el cinismo de culpar a Beria, quien fue de hecho quien puso a la investigación, mientras alababa a Kruglov, jefe del NKVD que dirigió el montaje, a quién Khruschev devolvió la pertenencia al Comité Central, y que estaba sentado en el auditorio mientras hablaba Khruschev.

12)                Existen muchas pruebas de que Beria fue asesinado el mismo día de su detención. Su hijo Sergo Beria, en muchas de sus memorias, afirma que los funcionarios le comunicaron que su padre no estaba presente en el “juicio”. Mukhin dice que Baybakov, el único superviviente del Comité Central de 1953, afirmó que Beria ya estaba muerto en el Pleno de Julio de 1953, pero sus miembros no lo sabían aún. (Sergo Beria; Mukhin, Ubiystvo 375). Amy Knight, p. 200, informa de que el mismo Khruschev afirmó dos veces que había sido asesinado el 26 de Junio de 1953, pero que después cambió esta historia. Mientras, se dijo que los documentos del juicio a Beria habían sido “robados” de los archivos, por lo que ni su existencia puede ser comprobada. (Khinshtein 2003). Sin embargo, algunos investigadores como Shukholminov (pp. 61-62), siguen considerando las pruebas del asesinato de Beria poco convincentes.

13)                Este término, “el mayor robo de la historia”, para describir la “privatización” de la riqueza estatal de la URSS, que fue creada colectivamente, y, en un principio, poseída colectivamente. Para unos pocos ejemplos ver:

“The Russian Oligarchy: Wellcome to the Real World”, The Russian Journal March 17 2003, en http://www.russianjournal.com/news/cnews-article.shtml?nd=36013;

Raymond Baker, Centre for International Policy, “A Clear and Present Danger”, Australian Broadcasting Corp, 2003, en http://www.abc.net.au/4corners/stories/s296563.htm .

14)   En Noviembre de 2005 preparo un artículo documentando las mentiras del “Informe Secreto” de Khruschev, cuya publicación será en Febrero de 2006, 50º aniversario de su discurso.

15)                Roy Medvedev, Let History Judge: The Origins and Consequences of Stalinism, menciona un cierto número de párrafos en los que Stalin hace ésto. Ver pp. 150, 507, 512, 538, 547 de la edición de 1971 de Knopf.

Bibliografía complementaria para la Parte II Lavrentiia Beria rasskazyvaetKiev: Inkopress, 1992.

Dobriukha, Nikolai. “Otsy I otchimy ‘ottepeli’.” Argumenti I Fakty, June 18 2003. En http://www.aif.ru/online/air/1182/10_01 .

Koshliakov, Serguéi. “Lavrentiia Beria rasstreliali zadolgo doprigovora.” Vesti Nedeli June 29, 2003. En http://%20www.vesti7.ru/news?id=2728 .

Prudnikova, Elena. Beria. Prestupleniia, kororykh ne bylo. St. Petersburg: Neva, 2005.

Prudnikova, Elena. Stalin. Vtoroe Ubiystvo. St. Petersburg: Neva, 2003.

Pyzhikov, A. “N.A. Voznesenskii o perspektivakh poselvoennogo  obnovleniia obshchestva.” En http://www.akdi.ru/id/new/ek5.htm .

Rubin, Nikolai. Lavrentii Beria. Mif I Rea’nost’. Moscow: Olimp; Smolensk: Rusich, 1998.

Service, Robert. Stalin. A Biography. Cambridge, M.A: Belknap Press, 2004.

Smirtuikhov, Mikhail. Interview, Kommersant-Vlast’ February 8, 2000. En http://www.nns.ru/interv/arch/2000/02/08/int977.htm .

Sul’ianov, Anatolii. Beria: Arestovat’v Kremle. Minsk: Kharvest, 2004.

Toptygin, Alekséi. Lavrentii Beria. Moscow: Yauza, Eksmo, 2005.

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...."L’ineguaglianza dello sviluppo economico e politico è una legge assoluta del capitalismo. Ne risulta che è possibile il trionfo del socialismo all’inizio in alcuni paesi o anche in un solo paese capitalistico, preso separatamente...." Lenin -Sulla parola d’ordine degli Stati Uniti d’Europa-Pubblicato sul Sozial-Demokrat, n. 44, 23 agosto 1915.
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